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Archive for 13 enero 2012

Alfredo Torero
Cuatro estaciones de un hombre total

 

 

 

 

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El optimismo de Julio Nelson

 

Anticona, Piélago y San Marcos

 

Éramos estudiantes, resplandecía la luz de la tarde en las faldas del nevado Anticona en pleno otoño de 1964. El doctor Javier Pulgar Vidal nos enseñaba las regiones de nuestra geografía –en una excursión que cubría todo el valle del Rímac, hasta los 4836 m– y en plena ruta Lima-Huancayo me agobió el soroche. Tuve pronta ayuda y una vez repuesta me sorprendieron el caminar firme y la actitud contemplativa, serena, de un compañero acomedido, joven esbelto, quien silbaba la hermosa melodía rusa  “Dos guitarras”.

 

Volvimos a coincidir pocos días después, y platicamos en la ruta hacia la vivienda universitaria: era el poeta Julio Nelson, tenía sólo veinte años. Desde aquella pureza infinita de la primera nieve peruana que yo veía, hasta hoy, nuestra existencia ha atravesado, en casi cuatro decenios, bellos parajes intensos como el que nos mostrara aquel maestro en el terreno; amén de ideales, acciones; colegas, discípulos; sueños revolucionarios, realidades políticas; poesía sentida; prosa ágil. En esta larga travesía hacia la tierra del anhelo (título suyo) nos acompañaron tantos soñadores: Juan Ojeda, Marco Zapata, Juan Cristóbal, Edgardo Tello, Hildebrando Pérez Grande, Rodolfo Hinostroza, Danilo Sánchez Lihón (Fredy), Guillermo Cúneo, Carlos Henderson, Hernando Núñez Carvallo, Marco Alcántara (MAOC), y él (aquel año firmaba Nicolás), en la cubierta del barco que nos lleva inexorable. En ese grupo no había más mujeres que yo (acaso, para muestra bastaba un botón).

 

Este núcleo de poetas asiduos a Piélago estaba unido por el paradigma en que se convirtió Javier Heraud. Para nosotros su caída (nombre eufemístico de la muerte por asesinato) fue un trauma, no obstante el optimismo juvenil recibió aliento de los mismos hechos que a él lo llevaron al sacrificio:la Revolución Cubana y la esperanza de la liberación nacional; aspirábamos a crear un socialismo en Latinoamérica.

 

Las aulas de San Marcos fueron un prisma que nos mostró, reunidas, las almas del país; sensibles al acontecer nacional, no fuimos sólo receptores del discurso marxista, algunos intentaron la creación heroica  y la posición  ético-ideológica como respuesta al reto planteado por la insurgencia campesina y obrera. La Generacióndel ‘60 tuvo acogida en –Haraui– la pulcra revista de poesía  que impulsaba el maestro Francisco Carrillo. De otro lado –Piélago–, el órgano que dirigían Hildebrando Pérez y Ricardo Ráez (narrador) difundió la creación literaria y motivó la reflexión y discusión intermitente y a ese estímulo contestó con su inflamado verso Julio Nelson.

 

Libros y revistas

 

El atractivo de una relación grupal radica en compartir vivencias y  hallazgos, y a menudo esto se refleja en las lecturas en común. Julio, era uno de los seres “con ángel” para conseguirlas. En cada encuentro nos sorprendía con novedades: me reveló los libros que daba a luz, en Buenos Aires, por ejemplo la Compañía GeneralFabril Editora de la que recuerdo Poesía precolombina y Poesía china (1); obras de autores de Francia, Bélgica, Lituania, Portugal, Italia, etc. como: Antología poética y Crónica, Palabras y Una temporada en el infierno, de Saint-John Perse, Jacques Prévert y Arthur Rimbaud, Poemas de Henri Michaux; Antología poética de  O. W. De Lubicz Milosz; Poemas de Fernando Pessoa; Antología de Giusseppe Ungaretti, respectivamente. Los integrantes de Piélago no sólo devoraban ávidos la riqueza de estos libros audaces, anticonformistas, innovadores, sino que los poemas elegidos se recitaban en el idioma original (y con traducción simultánea), para deleite y vuelo de la tribu y simpatizantes, pues Julio desde entonces era políglota y tenía una voz bellísima.

 

Casa de la poesía y bohemia

 

Aparte de los espacios brindados por la universidad de San Marcos, la legendaria “Casa de las poesía”, ubicada en la bajada de baños de Barranco, era lugar de encuentro, tertulia y festejo. Ahí confluían pintores, músicos, periodistas, narradores de toda estirpe y, principalmente, bardos del 60 (y algunos aprendices como yo). César Calvo y Arturo Corcuera tenían a su cargo dicho territorio liberado, también frecuentado por Juan Gonzalo Rose. Pude ver a Rodolfo Hinostroza danzando música de Bach o a Yvo Pérez Barreto riendo a carcajadas. Durante varios amaneceres, algunos como Julio Nelson, Hernando Núñez y yo tarareábamos ardientes canciones dela Guerracivil española: “Si me quieres escribir ya sabes mi paradero, Brigada Internacional, primera línea de fuego…”.

 

En otras circunstancias Julio cantaba divinas letras de Charles Aznavour .

La bohemia era parte del vivir cotidiano. Nos dábamos cita en el café “Versalles” de la plaza San Martín; en el chifa “Wony” de la calle Belén; en el tradicional “Palermo” y en el popular “Chino-chino”,  bares de Colmena, a pocos metros del Parque universitario.

 

El poeta y algunas de sus influencias

 

A fines de 1965, la poeta argentina Halma Cristina Perry y yo fundamos la revista Kachkanirajmi, con el apoyo de Ricardo Silva Santisteban, Armando Rojas y Ramón Aranda. Al convocar a Julio, con su humildad característica acepta escribir pero consignando sólo sus iniciales, y para la sección “Cuarto de estudiante” redacta un comentario elogioso sobre Consejero del lobo de Rodolfo Hinostroza, ahí expresa su entusiasmo por la rigurosa estructura de la poesía inglesa contemporánea.

 

Julio nació el 20 de octubre de 1943 en Iquitos, por ello no resulta casual que en su juventud alumbrara bellos poemas que exaltan el misterio y esplendor de la naturaleza como los pioneros textos de Rimbaud. Tampoco es por azar que reciba influencia de la poesía inglesa, en especial de Elliot y Pound. Sus amigos y lectores estábamos contentos con los logros de su poesía. El propio Nelson, en plática posterior, reconoce que “Tierra del anhelo” nació bajo el clima mencionado (2).

Cuando Julio se aproxima a la poesía china, repara en que tanto por su extraordinaria concisión como por su sencillez y capacidad expresiva, era la más adecuada para manifestar líricamente los intereses y los sueños del pueblo. La poesía de Mao Tse Tung: El viejo de la montaña, era la muestra más evidente, a él Julio le dedica  El otro universo. Coherente con sus ideas asume una praxis social de compromiso; vive, sufre y goza la grandeza del paisaje, la humildad del pueblo ancashino y su coraje para enfrentar la adversidad, experiencia fecunda, que procesa y se ve reflejada en su poética, sin rudeza en el verso, ni en la imagen o la metáfora. Por ello en su primer libro Caminos de la montaña, editado en Octubre de 1982, se advierten sabiduría y lirismo a raudales.

La fuerza expresiva de Cavafis también impacta profundamente a Julio y fruto de esta influencia, más aquella síntesis de las formas exteriores de la poesía oriental, compone “Oh viajeros”, el último capítulo de su primer poemario. Al igual que el poeta griego, Nelson trata temas intimistas e históricos, en pos de la libre manifestación del espíritu.

 

Comentarios

 

A propósito del primer poemario Hildebrando Pérez Grande afirma: “Poesía distinta en el tono, en la intención crítica, en el gozo de la palabra exacta. Territorio verbal donde la inteligencia y el corazón confluyen sin aspereza alguna, dando lugar a un río de imágenes que nos revela el mundo que el desamor o los más oscuros intereses  habían postrado en el olvido” (3).

A su turno Juan Cristóbal anota: “tiene una rara virtud: la de sobrecogernos y embriagarnos con la plasticidad y colorido de sus poemas. No es, sin embargo, poesía descriptiva o paisajista como insinuara crítica de por medio, sino que Nelson se apoya en el paisaje para cantar la esperanza y el dolor o la desolación del hombre… ha sabido captar lo cotidiano de la vida y expresarlo con un aire bastante fresco, de una sabia experiencia vivida” (4).

Jaime Losada advierte que “hay artistas que despliegan fogonazos de optimismo frente a la vida y el futuro, aquellos que de manera explícita o mediante resonancias asociativas, connotan actitudes y valores avanzados del hombre de nuestro tiempo –Nelson es uno de ellos- ejemplo el poema “El sueño de Sancho” (5).

 

Nelson asume una actitud auténtica –distinta a la de otros escritores- cuando habla sobre el campesino y poetiza su idiosincrasia. En Curso de realidad, Ricardo Falla y Sonia Luz Carrillo, ubican la poesía de Nelson dentro de la tendencia del Realismo artístico como respuesta ideológico-poética al contexto social de 1968-1980, aproximadamente (6).

 

En 1994 cuando Arteidea editó El otro universo (7), nuestra amiga Jacinta desde su carretilla, llena de cariño y humor nos envió estas líneas:

“Siempre que lo veía pasar grandazo, serio, lleno de papeles y citandoalguna frase célebre en su respectivo idioma original, pensaba: pucha, este casero tira su cultura. No me equivoqué. Hace unos días pasó, se detuvo y me obsequió nada menos que un ejemplar de su libro El otro universo, que sin duda llega a nuestro corazón de andinos. Leerlo fue volver a sentir el viento fresco que baja de la montaña, el silencio de la noche helada, la solidaridad de los habitantes de ese otro universo, el nuestro. Ahorita no podría decir cuál poema me gustó más, creo que todos me gustaron por igual, sólo diré que al voltear la última página se vino a mi mente una frase del gran José Martí: Pinta tu aldea y serás universal” (8).

 

Amistad auténtica

 

La amistad como el amor es afecto, ternura y simpatía, pero trasciende en tanto los sentidos de posesión no tienen cabida.- Y si la relación amical es entre dos seres que cultivan la pasión creadora, la música, el recuerdo vivo de amigos difuntos, y ambos rebeldes aún, tercos, insensatos a pesar de las adversidad; es posible.

 

 

Notas

 

(1)          Selección Miguel Angel Asturias, y, María Teresa León y Rafael Alberti, respectivamente.

(2)        En entrevista que hice en 1989 para la investigación, aún inédita: “De Heraud a Verástegui: una poética de optimismo y frustraciones”; UNMSM; con el apoyo de Manuel Mosquera, Jorge Castillo (antropólogos) y Beatríz Suárez (fotógrafa).

(3)        “Panaorama desde el puente: Camino de la montaña”. En: Puente, Lima, # 8.ene. 1988, p.57.

(4)        Juan Cristóbal, seudónimo de José Pardo del Arco. Comentario a Caminos de la montaña. En Tierradentro, Lima, ediciones La fragua, año II, #2, 1984, p.323.

(5)        “El nuevo carácter en formación del arte y la cultura en el Perú”. En: Tierradentro:  Lima, La fragua, año V, # 4, jul. 1987, pp. 323-343.

(6)         Curso de realidad (proceso poético 1945-1980), Lima, 1988, pp. 271 y 512.

(7)          Gracias al poeta Jorge Luis Roncal y a la iniciativa compartida por Balmes Lozano y esta cronista.

(8)        Jacinta es el seudónimo de Luz María Hakansson. Entonces tenía a su cargo una columna en el diario La República,  junio, 1994.

 

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1.- Desde Sendas del bosque (1966) hasta Naturaleza viva (2011), ¿qué cambios notorios percibes en tu poética?

–Dimas, me parece que hay transformación y continuidad. A mediados de los ’60 era una chiquilla y escribía espontánea, por vocación e inspiración. En aquellos textos se dio un lirismo puro. Luego nace Navíos, 1975, premio José María Arguedas (APJP 1974); Una mujer canta en medio del caos, 1991; Loca como las aves, 2005; Paseo de sonámbula, 2001… La imaginación y la sensualidad se echan a volar, el espíritu rebelde, la actitud contestataria, el feminismo, ello  se puede verificar en los significantes de los títulos Loca como las aves, por ejemplo. Se da extravío y creación, rechazo y pasión, desquiciamiento y liberación. Creo que NV es un libro maduro, donde la ironía y la ternura se entremezclan sutilmente, donde personajes de nuestra historia y los anónimos están presentes; donde el amor-desamor, con altivez, es una batalla perdida. Aquí los amores platónicos tienen un lugar singular. Hay una yuxtaposición de sucesos privados y públicos que insinúan una suerte de locura y trascendencia existencial. Naturaleza viva es un conjunto desgarrador y sincero (…) (La autora) reinventa y recrea el mundo poblado de abismales e injustas distancias como decibeles suficientemente adecuados para oír su corazón. (S. Chiri).

 

2.- ¿En qué momento te diste cuenta que ya eras una poeta, creciste en un hogar donde la poesía fue un acto de vida?

Mis primeros recuerdos son el sonido de un danzón en México; la poesía que papá tejía con hondo dolor; los tiernos versos que Juan Gonzalo Rose leía en voz alta mientras mamá cocinaba frejoles, entre 1951 y 1953, aproximadamente. A la vuelta del destierro mi mochila pesaba, al filo de 1957. En 4to y 5to de Secundaria en la G.U.E. Teresa González de Fanning pergeñé algunas letrillas (que fueron laureadas y editadas en “Luz”: 1962-1963). Al ingresar a la universidad de San Marcos, Hildebrando Pérez Grande me recibió cálido y me invitó a participar de las tertulias de “Piélago”, grupo y revista que él lideraba. Ahí me inicié. Pero no me creía “poeta”. He sido una mujer sencilla, auténtica. Lentamente ha sido el proceso. Los lectores, algunos estudiosos, me responsabilizaron y, entonces, aluciné que “ya era una poeta”, fue a partir de 1991.

 

3.- Naturaleza viva ¿es un recuento del ayer y los frescos del presente?

–Qué difícil. Es un repaso vivaz del pasado y un mural reciente. Las secciones: “Naturaleza viva”, “Extravío a 2,750 m. de altura”, “Cuadro abstracto” y “Metamorfosis” lo expresan de modo diáfano y directo. La familia extensa; los amores; seres enfermos, viajeros, amigas: libertad; autorretrato, la realidad histórica, las amistades: lo imperecedero.

J.C. Lázaro enfatiza: –Apreciado como conjunto, el libro sintetiza la tradición poética representada por las mujeres anteriores a su generación y la nueva vertiente que aparece en los años 70. Es poesía amorosa, pero del amor de los sentidos, como la de Cavafis. El título es un homenaje a Frida Kahlo, la amante irrestrictamente libre, a quien ni un cuerpo quebrado, mutilado y postrado le impidió entregarse al frenesí del amor carnal. Por esto la naturaleza viva es ella misma, la mujer que vive para sus amantes y por sus amantes, aún los que partieron o se perdieron en el camino y a quienes dedica el réquiem del adiós con la tierna nostalgia de un alma grande. Formalmente, no obstante, el tono coloquial de algunos de sus poemas, Naturaleza viva es en muchos momentos poesía esencial, es decir, poesía despojada de toda retórica, cifrada en versos concisos, exactos, de gran musicalidad. Sus recursos metafóricos logran sorprendente resultados. No voy a transcribir aquí ninguno de sus poemas, pero sí citaré al azar algunas de sus metáforas para corroborar mi apreciación: “Los amores desaparecen en el cielo”; “Dejo agonizar mis manos de azufre sobre esta ciudad”; “Mi poeta con ojos de jaguar dormido / ya no aguarda más mi llegada”; “El amor se gasta entre timbales”; “La tarde abre su puerta / mientras tocas saxofón sin calcular una palabra”; “La tarde azafrán y no gris”; “Tus pasos de humo me confunden”; “La lluvia tibia posee las manos pardas / y el corazón desnudo es una navaja”(…)

 

4. Hay personajes que habitan y respiran en un escenario limeño, como también notables ausencias.

Blanca Varela, por ejemplo habitó Lima y dejó poemas geniales. Violeta Carnero Hoke, también, aunque en un escenario político, parte de sus años vivió en la capital donde luchó por una sociedad justa y solidaria. Los poemas “Dos mujeres” y “¿Quién duerme ahora?” se los dedico a Cristina Castello (poeta argentina) y a Gloria Mendoza Borda, respectivamente. ¿Ausencias? ¿Las Vacas sagradas? ¿Los que se fueron? ¿Los que ya no están entre nosotros? ¿A qué te refieres?

5. ¿Por qué en tu poética no has seguido esos poemas río, de largo aliento de tus amigos del 60 y los 70?

Mi poética ha seguido un camino de búsqueda de identidad, de formación,  de un “yo” propio.

Este es mi nuevo viento. No entiendo porque me consideran una poeta casi insular.

Por ello no es raro que Juan Carlos Lázaro sostenga: -Se inició en la poesía muy temprano y lo hizo con un poemario de fina emoción lírica titulado Sendas del bosque, de 1966, cuando aún no llegaba a los 20 años. En estos versos es evidente la influencia de Javier Heraud -del Heraud de El río y de Estación reunida-, cuyo lirismo entretejía sus metáforas inspiradas por los elementos de la naturaleza y los enigmas del paso del tiempo. Por esta época integra el grupo Piélago que surge en las aulas de la universidad de San Marcos. Sigue estudios de antropología animada por José María Arguedas y, en el fragor de las luchas estudiantiles y el ejercicio poético, lanza la revista “Kachkanirajmi”, la primera tribuna o el primer muestrario de lo que sería después la Generación del 70. Precisamente esta generación -la del 70, atrabiliaria y rebelde- le ofrecerá el clima adecuado para su labor de poeta identificada con la protesta social y la causa del socialismo.

Lady Rojas confirma que pasé  por un nuevo enfoque del arte y del lenguaje feminista, que pone en diálogo las relaciones de género, tiempo y espacio a través de la literatura. Sandro Chiri, enfatiza: en los versos de Naturaleza viva, se filtran no solo las voces múltiples de lo mejor de la tradición lírica occidental sino también el latido bello e intenso de toda buena poesía.

Aspiro alcanzar otra  voz en Naturaleza viva, donde tanteo nuevas imágenes, ritmo, luz, sombra, a manera inconsciente-consciente de rebelarme  ante los antiguos patrones culturales de representación. En ese contexto cultural literario de exploración, cambio, autoría y afirmación se sitúa mi poética.

6. Creemos que este poemario es un libro notable ¿qué proyectos más se vienen?

Muchas gracias. Estoy preparando un libro que reunirá 100 poemas inéditos (2012) que van desde 2001 hasta 2011. Paralelamente he asumido la tarea de revisar por tercera vez el libro Mitos, dominación y resistencia andina, en la esperanza de poder reeditarlo a pedido del público y como homenaje al maestro Arguedas.

13 octubre 2011.

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Carlos Monsiváis, nosotros y sus gatos

Carlos Monsiváis Aceves nació el 4 de mayo de 1938 en Ciudad de México. Crítico e irónico, fue según el poeta José Emilio Pacheco, el único escritor “que la gente reconocía en la calle”. La obra que deja es sustantiva, variada y copiosa, principió en 1966, cuando nuestro escritor publicó su primera Antología de la poesía mexicana del siglo XX. Calificado como un gran cronista de la vida cotidiana de los mexicanos, del arte y de sus personajes populares, escribió con pasión, originalidad y maestría, montón de ensayos, un libro de fábulas, así como biografías de personajes que han dejado huella en la vida mexicana como Salvador Novo. Estudió economía y filosofía y letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue uno de los participantes del movimiento estudiantil de 1968 que, según los mexicanos, abrió una puerta a la democracia.  Entre sus obras representativas se encuentran Días de guardar (1970); Notas sobre la cultura mexicana en el siglo XX, en Historia General de México (1976); Amor perdido (1976); El Crimen en el cine (1977). Y las antologías La poesía mexicana del Siglo XX (1966); Poesía mexicana II, 1915-1979 (1979); A Ustedes Les Consta. Antología de la Crónica en México (1980); Lo fugitivo permanece. 21 cuentos mexicanos (1984); La poesía mexicana II, 1915-1985 (1985). El autor fue sido distinguido con muchos premios, entre ellos el Príncipe Claus que otorga Holanda (1998), la medalla Gabriela Mistral que entrega Chile (2001), Doctor Honoris Causa dela Universidad de San Marcos de Perú (2005), el Premio FIL de Literatura de Guadalajara (antes Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo) de 2006, así como con un Doctorado Honoris Causa dela Universidad de Arizona (2006).

Con un trabajo diario en la prensa escrita y en la televisión, así como en foros públicos, Monsiváis fue uno de los grandes difusores de la cultura mexicana comprometido con su tiempo. Mi padre, Gustavo Valcárcel, y nuestro personaje cultivaron una amistad singular. Por fortuna lo pude conocer el 20 de julio de 2005, en el Salón de Grados del Centro Cultural, cuando fue incorporado a mi Alma Mater. Lo saludé sin titubeos, me dio un abrazo cálido –recordando a Gustavo- y dijo presto: “Estoy escribiendo un ensayo sobre la obra de tu padre, que valdrá de prólogo para la obra literaria que el Congreso de la Repúblicadel Perú se ha comprometido a editar, recuérdale a Rafael Tapia”.* Al instante el colega Gorki Tapia asomó con un fotógrafo y eternizó ese momento maravilloso. Antes de despedirnos le comenté que ALAT siempre lo admiró y le alcancé la reedición de La prisión (de G.V) y uno de mis libros.

Algunos aspectos del Doctor Honoris Causa de San Marcos

 

El discurso estuvo a cargo de Edmundo LévanoLa Rosa, Profesor dela Facultadde Letras y Ciencias Humanas dela UNMSM.Lévano, estuvo agudo, entre otros aspectos argumentó: “…una de las virtudes del magisterio público de Monsiváis ha consistido en practicar un periodismo que se preocupa de los grandes problemas de nuestras sociedades y nuestras economías con los dones de la literatura. Se aúnan en él, no sólo el respeto por las ideas, sino también por la palabra cargada de emoción y belleza” (…)  en épocas en que muchos intelectuales y periodistas se acercaban a cobrar en la ventanilla del Estado, allá por 1981:

<En México, en los sesentas y en los setentas, mueren –con o sin certificado de defunción- los dirigentes de la Ligade la Decencia, los grandes y pequeños del muralismo, los propietarios retóricos de la RevoluciónMexicana, los símbolos del machismo y la decencia nacional, los humanistas de tiempo completo en horario Triple A, las glorias de provincias aferradas a una interpretación memoriosa de lo mexicano, los intelectuales y periodistas “nacionalistas revolucionarios” esquina con el PRI, los educadores nacionalistas, los jóvenes que dicen okey olvidándose de citar a López Velarde, los administradores de Stalin que juzgan proimperialista cualquier crítica ala Unión Soviética, los derechistas aferrados al lenguaje castizo como baluarte de la pureza de costumbres».

Por eso pudo decir Carlos Fuentes, veinte años después, cuando apareció en la escena latinoamericana y mundialla RevoluciónZapatistade Chiapas y del comandante Marcos: <Marcos es hijo de Carlos».

Monsiváis, solitarios y sin hijos, resultaba así progenitor de uno de los movimientos indígenas más resueltos y puros de las últimas décadas en este continente de Túpac Amaru (Cf: pp.5-6)

CARLOS MONSIVÁIS: “Doy gracias, y luego, ¿cómo utilizo los minutos a mi disposición?”

 

¿Qué mayor prueba de agradecimiento que la brevedad? Y la pregunta complementaria: ¿En qué invertir mi tiempo discursivo? En estas circunstancias, quiero laurearme pero me encebollo y, ni que decirlo, quiero decir muchísimo y me atollo. ¿De qué manera prosigo? Tal vez debo citar a Orson Welles: <Dos preguntas que las personas inteligentes se hacen: ¿por qué estoy en el mundo? Y la segunda, ¿qué voy a hacer ahora?>, y aunque acudí al truco subliminal de, como de paso calificarme de inteligente, me aboco a la pregunta a mi alcance, la que sólo admite una respuesta: ¿Qué hacer? Asumir lo irremediable.La Universidadde San Marcos me otorga el doctorado Honoris Causa, y esto me arraiga simbólicamente en Perú…(cf: p.13).

En materia editorial, la globalización no ha funcionado en América Latina y, por el contrario, afirma el aislamiento o el localismo de la producción incesante de novedades bibliográficas. Paradojas del siglo XXI: estamos más informados de lo que pasa en política pero mucho menos de la vida artística y literaria, algo que también afecta el cine con las excepciones de rigor. Sí compartimos, y solidariamente, desgracias y tragedias pero la cultura en el sentido clásico se conoce por síntomas. ¿Es esto inevitable? Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique se  leen profusamente, Fernando de Szyszlo es un pintor muy reconocido, y en los medios especializados se ha estudiado Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, y algunos aún lo tienen presente: el APRA se fundó en el ex Colegio de San Ildefonso. Y sin embargo, México y Perú comparten el peso de su gran población indígena y el indigno racismo consiguiente, y los pueblos jóvenes y las ciudades perdidas (o colonias populares) son un signo del desarrollo que amplía las ciudades prácticamente al infinito, y la economía informal es aquí y allá el método de intromisión de la sobrevivencia en los destinos bien trazados de la formalidad de la clase dirigente. Pero lo que se vive a dúo no ha sido suficiente como para crear los espacios del desarrollo compartido (cf: p.14). (…) Es hora de mencionar el neoliberalismo que no obstante lo que digan los teóricos del <capitalismo salvaje> es una realidad omnívora que entre nosotros (y uso nosotros no para subrayar la evidente vinculación de Perú y México, sino para incluirme) profundiza la desigualdad, obliga a las grandes migraciones, hace de la desesperanza el fundamento del optimismo posible, convierte a la desigualdad en el paisaje idílico de la clase gobernante, le aplica la reingeniería del fatalismo a la metáfora del Arca de Noé, subraya la condición Terminal de casi todo empleo, le da a la violencia el carácter de lenguaje básico del encierro social, le obsequia al sectarismo de ultraizquierda sus disfraces proféticos y homicidas, le garantiza al impulso de la ultraderecha lo que le queda de eficacia a sus prohibiciones, bajo el lema beatífico: <Ya que no podemos cambiar la realidad, acordémonos de prohibirla».

Elena Poniatowska lamenta la muerte de su amigo Carlos Monsiváis

Tras sentir la muerte de Carlos Monsiváis, la escritora Elena Poniatowska enfatizó que si alguien le hace falta a México, es precisamente ese escritor y cronista. En entrevista, Poniatowska agregó que la cabeza de Carlos Monsiváis era una guía para los intelectuales de este país, ya que en su mayoría lo consultaban para escribir sus libros incluso, para recibir consejos de manera personal. Recordó que además de colegas eran grandes amigos desde 1956, cuando platicaron por primera vez. Por ello, la muerte del escritor es una pérdida dolorosa en lo personal, para Elenita, como la llaman sus amigos. Dijo que el legado que deja el poeta es incalculable, toda vez que su obra es gigantesca, abarca muchos campos, como la crónica, análisis, el ensayo, periodismo; era crítico de pintura y de política. En el ámbito laboral, juntos realizaron crónica, principalmente en los escenarios que dejó el terremoto de 1985. Añadió que era un intelectual muy preocupado por su país y que por ello decidió incursionar en la lucha social, con lo que se ganó ser la voz que más pesaba en el medio, por su gran espíritu crítico; además nadie poseía la información y generosidad que tenía. Elena Poniatowska lamentó que apenas este viernes murió José Saramago y este día Carlos Monsiváis, de quienes dijo que eran dos grandes hombres de izquierda, uno en Europa que obtuvo el Premio Nóbel de Literatura, otro en México, que dio todo de sí durante, su estancia en esta vida. (Notimex | Culturas: Sábado 19 de Junio, 2010)

HASTA PRONTO MAESTRO

El 19 de junio murió Monsiváis a los 72 años de edad, tras meses de enfermedad  causada por una fibrosois pulmonar. El deceso ocurrió alrededor de las 13:48 horas, en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” donde estaba internado confirmó a MILENIO Moisés Rosas, director del Museo del Estanquillo, el cual fue creado por el cronista urbano para exhibir sus colecciones de dibujos, fotografías y objetos que recolectó a lo largo de su vida.

Innegablemente, como se notó en su funeral, Carlos Monsiváis, los gatos, esos seres misteriosos, siempre fueron parte cardinal en la vida del escritor, 22 eran las mascotas que lo custodiaban en sus noches de trabajo, en sus días de lectura, todos tenían nombre, y como lo describió J. E. Pacheco, a todos les reunía e identificaba por su nombre:  Pio Nonoalco, Carmelita Romero, Evasiva, Nana Nina Ricci , Chocorrol, Posmoderna, Fetiche de peluche, Fray Gatolomé de las bardas, Monja desmatecada , Mito genial, Ansia de militancia, Miau Tse Tung, Miss oginia, Miss antropía , Caso omiso, Zulema Maraima, Voto de castidad, Catzinger, Peligro para México, Copelas o maullas…(c/f: alvamarquina).

¡Hasta pronto Maestro!

Nota:  Documento Ceremonia de Incorporación Dr. Carlos Monsiváis Aceves como Doctor Honoris Causa.

9 de julio del 2010

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Arguedas y el socialismo mágico

Por Ros

Mientras los intelectuales “modernos” se afanan en predecir la “paulatina descomposición de las culturas andinas como efecto de los avances de la modernización”, tres décadas antes Arguedas, desconcertado primero y jubiloso después, se dedicó a estudiar el fenómeno inverso: la andinización de Lima, el centro de la cultura criolla y mestiza. Lima, empezó a ser invadida desde dentro por millones de indígenas que trajeron, además de su fuerza de trabajo para ofrecerla en el mercado, sus sueños, sus danzas y canciones  y su extraordinaria espiritualidad, desconocida o desdeñada aún por la cultura oficial.

La vasta y notable producción de Arguedas ha sido examinada por numerosos especialistas, nacionales y extranjeros, desde Rouillón, Losada, Rama, Escobar, A. Cornejo Polar, Castro Klaren, Lienhard, Forgues, entre varios.  William Rowe, en su libro Mito e ideología en la obra de José María Arguedas (1979) se pregunta: ¿Por qué Arguedas recurrió a una cultura sin literatura escrita? Y rememora la proposición desarrollada en el ensayo salvación del arte popular:

“Cuatrocientos años de catequización cristiana mediante cánticos y oraciones en quechua, y flagelación de los idólatras, dieron por resultado una afirmación más rotunda y honda de las antiguas creencias llamadas idolátricas. Esas creencias protegieron y resguardan aún a la población subyugada”.

Arguedas puntualizó la necesidad de dar preferencia a la literatura oral, tanto porque su estudio sistemático apenas se había iniciado en el Perú, como porque es la expresión tradicional más vulnerable a los factores que impulsan los cambios de la cultura, extinguiéndose por esa causa más rápidamente que la música y la danza. Afirmó, además, que la cultura quechua funciona como una forma de defensa contra el mundo misti y enfatizó el dilema que plantea los lados positivos y negativos del mito. Yawar fiesta constituye un momento crucial en la trayectoria del autor, porque a partir de este libro comienza a ver el mito como un principio racional y un motor de acción, mientras que lo irracional está representado por el comportamiento de los mistis.

Nadie como él pinta, en forma magistral, el oprobio y la esperanza del campesinado en nuestra patria. La fuerza de la realidad subjetiva del universo andino caló tan hondo en su alma que su mensaje está impregnado de ese aliento. Tal vez por ello, sin oponer lo mítico a lo social-real, es que en una oportunidad escribió lúcidamente:

“No por gusto, como diría la gente llamada común, se formaron aquí Pachacamac y Pachacútec, Huaman Poma, Cieza y el Inca Garcilaso, Túpac Amaru y Vallejo, Mariátegui y Eguren, la fiesta de Qoyllur Riti y la del Señor de los Milagros; los yungas de la costa y de la sierra; la agricultura a4,000 metros; patos que hablan en lagos de altura donde todos los insectos de Europa se ahogarían; picaflores que llegan hasta el Sol para beberle su fuego y llamear sobre las flores del mundo. Imitar desde aquí a alguien resulta algo escandaloso. En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movernos de aquí mismo”.

Valorar lo andino, desde la dimensión arguediana, significa no sólo recordar los intihuatanas o relojes solares, o los poemas míticos como expresión de una gran cultura, sino alentar la necesidad de nuevas formas de relacionarse con los hombres y mujeres andinos y con los productos culturales de estas gentes, reivindicar su potencialidad y autonomía en los marcos de una convivencia política donde el racismo no siga condenándolos a la miseria y la enajenación permanentes, o a las masacres dentro de sus propias comunidades. Surge, entonces, una pregunta de respuesta indispensable: ¿De qué modo cumplir la relación positiva mito-liberación? La falsa contradicción entre modernidad y tradición, tan popular en las ciencias sociales en el Perú, es superada por Arguedas en su propuesta de un socialismo integrador, transparente, humanista. : “Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico”.

Una apuesta hacia el futuro

La propuesta de Arguedas despertó interés por la teorización acerca de la cultura nacional entre los humanistas, filósofos y científicos sociales recién al final del decenio del ‘70. Aníbal Quijano manifiesta preocupación, tanto por el rol del investigador social en el terreno cultural, como por la emergencia del grupo “cholo” como nuevo componente de la fisonomía social peruana; eje de sus ensayos es el tema de la dominación a través de la cultura. Dentro de similar perspectiva otros intelectuales y educadores se plantean diversas interrogantes y reflexiones sobre el carácter de la cultura y el problema de la identidad nacional en nuestro país: Augusto Salazar Bondy, José I. López Soria, Antonio Cornejo Polar, Manuel Baquerizo, Alberto Escobar, Guillermo Lumbreras, Wilfredo Kapsoli, Rodrigo Montoya,  Alberto Flores Galindo, Manuel Burga, Sinesio López, Carlos Iván Degregori, Nelson Manrique, José Luis Ayala, Nicolás Matayoshi, entre otros, constituyen ejemplos de esta actitud.

En el verano de 1987 Alberto Flores Galindo fue laureado en Cuba por su trabajo Buscando un inca: identidad y utopía en los Andes. La perseverancia de los mitos y tradiciones y su correlación con los movimientos sociales de la historia andina son mostradas desde una perspectiva política audaz. Sin estar de acuerdo con la dimensión utópica que Flores Galindo sugiere para la simbología andina (particularmente considero que el discurso mítico encara mejor esta simbología, aspecto que trato más adelante en el apartado Mito y utopía), hay que reconocer el aporte del historiador en desmitificar la “situación andina”, subrayando la humillante situación de andinos de carne y hueso, hambrientos de pan y de justicia. Para Arguedas, el “problema del indio” ¡eran los blancos!

Hoy día, aparece con más claridad que la única posibilidad para soldar esta fractura histórica de razas y culturas que se inició en el Perú hace 500 años, pasa necesariamente por dar una nueva dimensión a la solución de nuestros problemas. La desigualdad y la violencia política actual ha terminado por dar cuenta de los peligros que se ciernen en el futuro si no exigimos el desmoronamiento de todo este andamiaje de códigos y normas racistas en que se asienta nuestro Estado. La lucha por una auténtica democratización del Estado ha devenido en un sector intelectual comprometido con la cultura andina, en un discurso que exige la necesidad de nuevas reglas de juego en lo económico, en lo político y en lo social.

Otras aproximaciones a lo andino

El interés sobre lo andino ha rebasado los marcos arqueológicos, antropológicos, sociológicos e históricos en lo que se había desarrollado. Actualmente, desde la filosofía hasta la etnosiquiatría, se trata de hallar pistas sobre las limitaciones y las posibilidades de las culturas andinas.

El análisis de las posibilidades pedagógicas desde lo andino se encuentran plasmadas en obras como Educación y cultura popular  (1980),  de Manuel Román de Silgado y colaboradores (Alejandro Ortiz, Josafat Roel, Juan Ossio y Oswaldo Medina García), Los tesoros de Catalina Huanca (1982) de Nicolás Matayoshi (recomendada para la autoeducación en el seno de los grupos juveniles), El Perú desde la escuela  (1989), de Gonzalo Portocarrero y Patricia Oliart y Educación bilingüe  (1991) de Rodrigo Montoya.

Desde las canteras de los investigadores de las ciencias exactas, han surgido un conjunto de diagnósticos y propuestas para abordar la problemática cultural andina. El Instituto de Tecnología Andina, y el Instituto Peruano de Investigaciones Científicas que tienen entre sus promotores a Gerardo Ramos, Jorge Ishizawa y Benjamín Marticorena, están abocados a sistematizar las correlaciones que existen entre la ecología y el universo cultural andino, ampliando y enriqueciendo los estudios que en esa dirección conducen organizaciones como PRATEC, cuyo trabajo Agricultura y cultura en el Perú  (1988), de Eduardo Grillo y Grimaldo Rengifo advierte de los peligros de la ideología del “desarrollo” y el saber occidental, tan de moda, que tratan de negar la existencia del saber andino con base precolombina, exigiendo además condiciones de igualdad y diálogo para las culturas que interactúan en nuestro territorio y la recuperación de su tecnología, por ser sabiduría legítima, como parte fundamental de un proyecto nacional alternativo.

La vertiente etnosiquiátrica inaugurada por Federico Sal y Rosas, Hermilio Valdizán y Humberto Rotondo es continuada en la actualidad, con originalidad por Carlos A. Seguín, Oscar Valdivia Ponce y Max Hernández, entre otros.

También en el arte, en todas sus facetas y al más alto nivel de calidad, lo andino ha forjado y desarrolla las más sugestivas propuestas. Por ejemplo, en literatura: Ciro Alegría, Manuel Scorza, Oscar Colchado, Félix Huamán, Cronwell Jara, Manuel Robles Alarcón –entre otros escritores–, muestran diversos rasgos míticos dentro de su rica producción literaria, recreando como recurso narrativo una serie de mitos y ficciones e identificándose con la realidad social y cultural andina.

Así, el libro Las tres

mitades de Ino Moxo (y otros brujos de la Amazonía)  de César Calvo (1981), fruto de entrevistas y trabajo de campo, devela visiones, sueños y misterios que reivindican a las marginadas culturas populares amazónicas, las cuales están volviendo a sus fuentes. En poesía, César Guardia Mayorga, Mario Florián, Efraín Miranda, Hernando Núñez, José Luis Ayala, Julio Nelson, Tulio Mora, Cesáreo Martínez y Boris Espezúa, entre otros, recrean bellamente el universo imaginario andino.

El género dramático también ha relevado con ingenio la cultura andina. Víctor Zavala Cataño es uno de los trabajadores del arte popular que ha mostrado dedicación al teatro campesino, dando una nueva visión en sus piezas: El gallo, La gallina, El collar, El cargador, El Turno, El arpista y La yunta. Otros autores o grupos han desarrollado obras representativas de la mitología, tenemos, por ejemplo, El Ayahuarco  (sobre un mito ayacuchano) y El arroyuelo, dos piezas recreadas a partir de la literatura oral por Octavio Ramírez del Risco. También Allpa Rayku  (intento del grupo Yuyachkani por avanzar hacia una nueva concepción, sustentada en las expresiones tradicionales). Asimismo, Contra el viento, Encuentro de Zorros, y otras obras del mismo grupo apuntan hacia una revaloración sustentada en experiencias artísticas que se mantienen vivas y renovadas a través de largos años de resistencia a la dominación cultural. Por su parte, Alfonso La Torre en El Halcón y la serpiente , estrenada en 1985, en base a los elementos míticos reencanta la historia de la heroica Tomasa Tito Condemayta, llevando a escena a los auquis, el poder de la coca, el héroe cultural Inkarrí. El mito dela Achiké ha sido dramatizado por el Grupo Abeja,  dirigido por ismael Contreras, y la lucha por la tierra de Andahuaylas en la década del ‘70 fue igualmente recreada por Yuyachkani, Grupo Cultural de Teatro, con referencia al imaginario en que las acciones reivindicativas se basaron.

En cine, Manuel Chambi ha sido el primero en realizar cortometrajes sobre mitos, leyendas y fiestas religiosas andinas. Asimismo, Luis Figueroa, Federico García, Pablo Guevara, y Marianne Eyde, entre otros, nos han mostrado desde la expresividad cinematográfica las posibilidades de explorar la cultura andina.

En 1965 lancé la revista Kachkanirajmi (1era etapa). Y en 1990, Kachkaniraqmi (2da época). La universidad de San Marcos de Lima publicó Mitos dominación y resistencia andina (1988), de mi autoría. Libro que tuvo buena acogida, ha sido comentado y difundido por autores y estudiosos diversos. Tanto la revista como mi libro han sido mi mayor homenaje al maestro Arguedas.

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ARGUEDAS, entre nosotros

por: Rosina Valcárcel

 

Wifalitay, wifala… es otoño de 1964, en la Ciudad Universitaria de San Marcos los estudiantes conspiran, los poetas exorcizan el primer aniversario del asesinato de Javier Heraud y un profesor con ojos de cóndor dicta “Culturas regionales comparadas”. Una mañana, en el Patio de Letras, ese ser delgado y nostálgico me dice tierno: “Tu destino es la literatura. ¿Piensas seguir Sociología por compromiso social? Un punto medio es la antropología, pues está más cerca del arte y de los hombres. Se trata del andahuaylino José María Arguedas, nacido en 1911 (cuando se descubre Machu-Picchu), autor de Todas las sangres. Y, precisamente, en 1965 -cuando se gestan las guerrillas del MIR (Cusco y Junín) y ELN (Ayacucho), y cae Luis de la Puente en el combate de Mesa Pelada- la argentina Halma Cristina Perry y esta cronista, emocionadas con los sucesos y la trascendencia del poema “A nuestro padre creador Túpac Amaru”, elegimos lanzar una revista con el nombre de Kachkaniraqmi, que según JMA en quechua ayacuchano significa: “…a pesar de todo, aún somos, existimos todavía / con todas las posibilidades de reintegración y crecimiento”. Al comunicarle al maestro, éste dichoso exclama: “Ya empiezan a comprender el mensaje de la cultura quechua. Estoy con ustedes!”. Entonces, con Lorenzo Osores lo visitamos en la Residencial Santa Cruz. Ahí nos abre la puerta una guapa mujer joven, es la chilena Sybila Arredondo -su segunda compañera- quien a voz en cuello lo llama arguyendo: “Son dos estudiantes…”. Él presto nos recibe con un mate de muña y nos entrega en quechua y castellano el poema “Katatay”(editamos en el número 2, 1966); y nos autoriza a reproducir el ensayo “La novela y el problema de la expresión literaria en el Perú” (1969). En 1966 prosigue el conflicto con la International Petroleum; acaban las acciones guerrilleras: mueren Máximo Velando y Guillermo Lobatón; Hugo Blanco es condenado a 25 años de cárcel; JMA sufre un primer intento de suicidio; un grupo de escritores jóvenes rechazamos el Congreso literario convocado por la infausta Galería Cultura y Libertad (a cargo de Recavarren y Julio Ortega) y fraguamos otro a nivel nacional, al nuestro se adhieren los mayores Arguedas y Scorza. Es setiembre y JMA, entre los participantes reparte ejemplares de algunos cuentos suyos editados por Salcantay. No por azar a mí me da “El sueño del pongo”. Aprovechamos la ocasión para plantearle inquietudes y él humilde confiesa: “A menudo recibo la inspiración como una suerte de hechizo interior; no preconcibo lo que voy a redactar; no me considero erudito ni me interesa la fama. Ustedes mejor abracen la escritura sin que la razón occidental los ciegue, y más bien beban de la pasión y sencillez para denunciar lo que sufren los indios o narrar lo experimentado en la infancia”. En 1967 JMA dicta “Estudio de la cultura peruana en la literatura oral y escrita”, y como alumna libre asisto a varias clases y quedo marcada por su énfasis en los mitos andinos. En 1968 Velasco derroca a Belaúnde, ocupa militarmente Talara y expulsa a la IPC. Es 1969, tras enviar los originales de El zorro de arriba y el zorro de abajo a Losada, el 28 de noviembre enla Universidad Agraria, Arguedas se dispara una bala. El 2 de diciembre con sólo 58 años se fue y jodió al Perú.

En 1976 le dedico mi tesis doctoral “Clase dominante y cultura andina” (UNMSM). En 1983 Horizonte edita  cinco tomos de las auténticas obras completas de José María Arguedas.  Y, a 32 años después -con Toledo como presidente, por arte de magia (y de la tecnología: ¿de Roberto Wangeman?) y el esfuerzo colectivo (Emilio Morillo, Leo Casas, etc.) de la  Escuela NacionalSuperior de Folklore José María Arguedas -nuestro amado autor resucita gracias al valioso disco: Arguedas canta y habla (CD: canciones, testimonios y reflexiones, 2001). Y como glosa Rodrigo Montoya en la presentación: “Del maestro José María queda una exposición  sobre la cultura de los pueblos y a través de sus mitos, leyendas y canciones lleguen hasta el corazón de los niños”. Podemos así conmovernos y celebrar hoy la  voz, sensibilidad y lecciones de nuestro José María, extraordinario escritor latinoamericano.

 

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Arguedas en el recuerdo

 HACIA 1964, YA HABÍA EMPEZADO EL MOVIMIENTO GUERRILLERO: JAVIER HERAUD HABÍA SIDO ASESINADO POR LA POLICÍA EN PUERTO MALDONADO EN 1963. EN LAS ELECCIONES GANA FERNANDO BELÁUNDE. UN ATARDECER VISITO LA CASA-PEÑA PANCHO FIERRO, ME CONDUCEN GLADYS BASAGOITIA Y CÉSAR CALVO, CREO…AHÍ LO CONOZCO A ARGUEDAS, CERCA DE LAS HERMANAS BUSTAMANTE, ME CAE REBIEN…SENCILLO, AGRADABLE Y ACOGEDOR. ESE AÑO RENUNCIA A LA CASA DE LA CULTURA. ASUME LA DIRECCIÓN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA. VIAJA A MÉXICO, EL PAÍS DE MI INFANCIA. ES PROFESOR EN LA UNIVERSIDAD AGRARIA DE LA MOLINA. PUBLICA TODAS LAS SANGRES. DICTA EN SAN MARCOS: “CULTURAS REGIONALES COMPARADAS”.

A LOS MESES DE INGRESAR A SAN MARCOS, EN LA CIUDAD UNIVERSITARIA EN LOS PASILLOS  DE LETRAS LO ABORDO CARIÑOSA, ÉL, IGUAL, MUY CÁLIDO…, TIERNO, ENTRE OTROS PUNTOS ME PREGUNTA:¿QUÉ VAS A ESTUDIAR?–YO, RESPONDO: –SOCIOLOGÍA, PUES PAPÁ DICE QUE PERÚ REQUIERE DE SOCIÓLOGOS PARA TRANSFORMAR EL PAÍS…-JMA, MEDIO MOLESTO, DIJO: –¡NO! ESTUDIA ANTROPOLOGÍA MEJOR, ESTARÁS MÁS CERCA DE LA LITERATURA, TÚ ERES POETA!… Y, GRACIAS A ÉL OCURRE UN GIRO EN MI VIDA UNIVERSITARIA…EN 1965 SE DIVORCIA DE CELIA BUSTAMANTE. PUBLICA “EL SUEÑO DEL PONGO”, POESÍAS Y NUMEROSOS ARTÍCULOS.

POSTERIORMENTE, EN FORMA LIBRE ESCUCHO ALGUNAS DE SUS CLASES MAGISTRALES QUE DICTABA EN LA ESCUELA DE ANTROPOLOGÍA (AL LADO DE LA VIVIENDA UNIVERSITARIA). AHÍ PUEDO ESCUCHARLO HABLAR DE LOS MITOS ANDINOS, QUÉ DELICIA! UN MEDIODÍA  BAJO EL VAPOR DEL OTOÑO ME DIJO:–SI SIGUES INTERESADA EN LA MITOLOGÍA ANDINA TE INVITARÉ PARA QUE SEAS MI JEFE DE PRÁCTICAS…YO CON MIS BREVES AÑOS TEMBLOROSA SALTO DE EMOCIÓN.

OCURREN DIVERSOS HECHOS EN EL INTERÍN. EN 1966 EL PRIMER INTENTO DE SUICIDIO. TRADUCE DIOSES Y HOMBRES DE HUAROCHIRÍ. VIAJA A ARGENTINA Y A CHILE.  CONCLUYEN LAS REBELIONES GUERRILLERAS: CAEN MÁXIMO VELANDO Y GUILLERMO LOBATÓN, ENTRE OTROS. HUGO BLANCO ES CONDENADO A 25 AÑOS DE CÁRCEL. SE AGUDIZAN LOS CONFLICTOS CON LA IPC.  EN 1967 DICTA EN SAN MARCOS: ESTUDIO DE LA CULTURA PERUANA EN LA LITERATURA ORAL Y ESCRITA”. ASISTO A ALGUNAS CLASES COMO ALUMNA LIBRE. SE CASA CON SYBILA ARREDONDO. PUBLICA AMOR MUNDO Y TODOS LOS CUENTOS. EN 1968 RECIBE EL PREMIO GARCILASO DE LA VEGA. VIAJA A CUBA COMO JURADO DEL CONCURSO DE LA CASA DE LAS AMÉRICAS. BELAÚNDE FIRMA EL ACTA DE TALARA CON LA IPC EN MEDIO DE MÚLTIPLES PROTESTAS. JUAN VELASCO ALVARADO DA UN GOLPE MILITAR Y EMPIEZA LA “REVOLUCIÓN PERUANA”. EL GOBIERNO SE DEFINE COMO “HUMANISTA, SOCIALISTA Y CRISTIANO”. 1969 CUATRO VIAJES A CHILE. CORRESPONDENCIA CON HUGO BLANCO.

El 27 DE NOVIEMBRE TENGO UN SUEÑO LARGO Y EXTRAÑO. JOSÉ MARÍA ESTÁ CAMINANDO SOBRE LA TIERRA RODEADA DE  FLORES LILAS Y BLANCAS, MADRESELVAS Y EUCALIPTOS. ÉL SE ECHA SOBRE ELLA MIRANDO EL HORIZONTE, ASOMAN INSECTOS FEOS Y LO ATACAN, YO TRATO DE DEFENDERLO, PERO NO PUEDO. ÉL CIERRA LOS OJOS SILBANDO LEVE UNA TONADA FAMILIAR Y CAE A UNA QUEBRADA…LA TIERRA SE SACUDE…GRITO DESESPERADA. AL RATO DESPIERTO TRANSPIRANDO. AL DÍA SIGUIENTE RECIBO LA INFAUSTA NOTICIA: EL MAESTRO SE HA DISPARADO UN BALAZO EN LA SIEN. ESPERAMOS EL DESENLACE ANUNCIADO. EL 2 DE DICIEMBRE PARTIMOS HACIA LA UNIVERSIDAD AGRARIA. MOVILIZACIÓN GENERAL. ESTÁN SYBILA DE LUTO SOBRIO, CAROLINA, SU HIJA, LOS MÚSICOS JAIME GUARDIA, MÁXIMO DAMIÁN, LOS DANZANTES DE TIJERAS, INTELECTUALES AMIGOS, RODRIGO MONTOYA, DIVERSOS PROFESORES, COLEGAS, JEFES DE PRÁCTICA Y DISCÍPULOS SUYOS. HAY ANTORCHAS PRENDIDAS, HAY VELAS QUE ILUMINAN LA NOCHE. MÚSICA ANDINA. NO COMPRENDO, TENGO CÓLERA, IMPOTENCIA, SOLEDAD, SI HABÍAMOS CONGENIADO, NOS APRECIÁBAMOS ÉL Y YO, SI NOS UNÍAN TANTOS ANHELOS, SI SU OBRA ERA LO MEJOR ESCRITO EN NUESTRO PAÍS. AHORA SUS OJOS DÓNDE ESTARÍAN, QUÉ ESTRELLA HURTARÍA SUS SUEÑOS. ESTA MAÑANA DESPERTÉ. JOSÉ MARÍA ESTABA AHÍ CERCA ENSEÑÁNDOME SUS MANOS.

 

Rosina Valcárcel, 26 enero 2011.

 

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