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Archive for 16 enero 2012

Rosina Valcárcel: Diálogo con Tito Alvarado (presidente del Proyecto Cultural Sur)

Entrevista IV Festival: Palabra en el Mundo

Revista Isla negra

Vorto en la mondo (esperanto), Palavra no mundo (portugués), Parola nel Mondo (italiano), Worte in der Welt (alemán), Rimayninchi llapan llaqtapi (quechua), Paraula in su Mundu (sardo), Cuvânt în Lume (rumano), Parole dans le Monde (francés), Ordet i verden (danés), Word in the world (inglés), Palabra no mundo (gallego). Ñe’ê arapýre (guaraní), Paraula en el Món (catalán ),Chuyma Aru (aymara), Koze nan lemond (creole), Kelma fid-dinja (maltes), Milim ba ólam (hebreo)…

 

 

RV. El IV Festival: Palabra en el Mundo. Este llamado lo hacen “Proyecto Cultural SUR Internacional”, “Revista Isla Negra” y el “Festival Internacional de Poesía deLa Habana”, y se realizará del 20 al 25 de mayo del 2010. Parten de la premisa de que “La diversidad hace más ancho el mundo”. No es de quejas ni de vanas alegrías que desean hablar; es de diversidad, paz, aire, pan, fraternidad, agua, trabajo, amistad, flores, vida. Todo aquello que hace más ancho al mundo. Por ello convocan: A las y los poetas que también son personas de palabra, organización y acción; a las maestras y maestros, en la tarea de alumbrar futuros; a las y los periodistas, que no callan verdades; a las trabajadoras y trabajadores de la cultura, aquellos que hacen florecer los sueños.

 

 

1.- Qué correlato hay entre Palabra en el mundo y defensa de los derechos humanos

Este Festival es de los que lo asumen y lo organizan en sus lugares con sus visiones y necesidades. En este sentido hay una correlación dialéctica y es la que hay y puede haber entre la poesía y todas las causas nobles de un mundo que necesita cambios.

2.- ¿Al inicio cuál fue el objetivo central? ¿Palabra en el mundo fue una iniciativa unitaria y se construyó desde la participación de todos?

Al inicio el objetivo era apoyar, con los que no pudieran asistir, al Festival Internacional de Poesía deLa Habana. Lasrespuestas superaron las espectativas. Luego quisimos apoyar el Congreso Brasileiro de Poesia, que cada año ocurre en Bento Gonçalves, Brasil.

Palabra en el mundo no es una iniciativa que nace tal cual la vemos ahora, es la interacción con los organizadores, son las respuestas, las diversidades reunidas en la organización de diversas lecturas, el conjunto que indica por donde seguir. Lo de la participación de todos suena bien, pero puede conducirnos al auto engaño. No hay un intercambio expedito de opiniones, lo que hay es un llamado que es acogido en el respeto de la diversidad que somos todos. Cada uno lo hace a la medida de sus posibilidades, el resultado es la suma, la participación es el aporte creador de cada cual en su lugar de lectura.

3.- ¿Qué respuestas hubo?

En la comunicación, vía internet, tenemos un apreciable espectro de conductas incomunicacionales y un reducido espacio de real comunicación. Varios miles de poetas, profesores y gestionarios culturales han sido convocados, una minoría ha respondido y de entre ellos, a su vez, una minoría ha respondido con hechos.

Lejos de desanimarnos, esto indica que debemos incrementar la capacidad de llegar a cientos de miles de poetas y potenciales organizadores. En esto estamos.

4.- ¿En el proceso qué fueron asimilando, aprendiendo, a qué se refieren con aquello de “lo que no tiene nombre”?

Esencialmente la poesía es canto, lo que la hace diversa es que este canto se hace grito, susurro, silencio, a veces vuela, se arrastra, gime, llora, se viste de colores, es fiesta, se embriaga y también se encierra en si misma, se oculta, para saltar a la realidad con nueva fuerza.

En este caso se ha hecho hermética. Lo que no tiene nombre no es una idea que nosotros, en tanto convocantes, tengamos de ante mano, es, nada más y nada menos, que todo aquello que en sus miles de realidades no tiene nombre:

es un terremoto en Haití, que produce doscientos mil muertos, medio país en el suelo y la “invasión Humanitaria” como respuesta de “ayuda” de los que unicamente han aportado desastes al mundo; es que a tres días del mayor desastre de los últimos cincuenta años en Chile, no llegue la ayuda necesaria que debe proveer el estado a su gente, pero si envían al ejército a resguardar la propiedad privada; es las agresiones que ha diario sufren cientos de miles de mujeres en el mundo; es el que cada día veamos como el mundo avanza a su autodestrucción, la solución es cambiar el modo de vida, cambiando el orden social, pero a diario vemos como las mayorías no despiertan del aletargamiento en que la no poesía de los menos, nos tiene sumidos; en fin lo que no tiene nombre es todo aquello que todavía no hacemos poesía.

5.- ¿Qué públicos y lugares son los ideales para las lecturas de poesía, las que unidas a otras en distintos puntos del planeta, conformarán el IV Festival de Poesía: Palabra en el mundo, del 20 al 25 de mayo del 2010?

Públicos y lugares ideales no hay, pues todos los lugares y públicos son ideales. Todo depende de la apertura y la imaginación que cada organizador aporte. Una feria libre (Mercado ambulante al aire libre) puede ser un lugar ideal, una cárcel, un supermercado, una esquina, una escuela, un hospital, una fábrica, Lo que interesa es entender que somos el inicio de un movimiento que tiene por objetivo despertar las capacidades de cada cual y al mismo tiempo intentar convertir a los públicos diversos en actores. No se busca tanto el lucimiento del poeta leyendo ante un estadio completo, se busca enternecer el alma de la gente comunicando al poeta con su público natural.

6.- ¿Quienes acojan la propuesta en cada ciudad, pueblo, rincón, están en la plena libertad de agregarle las variantes que se crean necesarias: fotografía, música, artes plásticas, títeres, películas, teatro, etc.?

Por supuesto. Mientras más diversa y atractiva sea la convocatoria local, más posibilidades de captar un público hay. No seremos nosotros lo que pongamo límites a la creatividad, al contrario intentamos romper toda barrera basada en las incomprensiones, los miedos, las burócracias, los falsos valores.

7.- ¿Es exagerado hablar de quinientos puntos del planeta tierra?

¿Cuántos soldados hay cometiendo crímenes en Afganistan, Irak y otros puntos del planeta? ¿Cuántos lugares hay amenazados por el imperio: como Irán, Venezuela, etc?, ¿Cuántas bases militares hay en el mundo?, pues para que todos los habitantes de la tierra puedan desarrollar su potencialidad se requiere PAZ, pero con justicia social y de eso estamos lejos y por lo mismo necesitamos producir el milagro de un día para amar la vida y que sea superior a todos los soldados que hay en el mundo, para que ese día de canto se convierta en una fuerza moral.

El tercer intento de Palabra en el mundo congregó 306 lugares, La meta hoy son quinientos, nada del otro mundo. Mientras existan tantos peligros para la vida en el mundo, ningún intento de salvación será una exageración. Hoy somos quinientos, mañana seremos miles hasta lograr cientos de miles.

8.- La organización va apoyada de la promoción, ¿de qué modo ustedes cooperarán con los impulsores, a qué pueden comprometerse?

No tenemos el presupuesto que tiene la entrega de los Oscar, ni siquiera tenemos presupuesto, pero esto no es asunto de tener, es asunto de querer. Si vemos la pobre gente, por sus rituales, por sus vestidos, por sus preocupaciones, que asiste a los premios Oscar y/o que recibe los mismos, sin desmerecer alguna calidad, si es que la hay, creemos que en cada lugar donde hay poetas, hay más humanidad que en estos premiados y su público. Es esta humanidad postergada la que debe expresarse. Aquí hablamos de amor, de necesidad. Esto se expresa y punto.

En cuanto al apoyo, se pone en circulación, vía internet, un poster, un programa y al final cada organizador entrega un certificado de participación. Esa es la ayuda, extra, digamos por ponerle un nombre, lo fundamental se hace en cada lugar.

9.- Gracias a la vida, gracias a ustedes por vuestra bella iniciativa.

Gracias ala Poesía, por producir esta respuesta, gracias a los poetas por creer en ellos mismos, gracias a la gente que asiste y asistirá a estas lecturas, gracias a los que difunden, gracias a la gente que hace hermosa la vida y nos permite decir Gracias a la vida..

10 Marzo, 2009, lima, Perú.

 

 

 

Por lobogabriel – 11 de Marzo, 2010, 16:20, Categoría: entrevistas

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LA EXPERIENCIA LITERARIA Y LA GLOBALIZACIÓN

 

I

“La escritura, accidente del lenguaje, pudo o no haber sido: el lenguaje existe sin ella. Pero la escritura, al dar fijeza a la fluidez del lenguaje, funda una de las bases indispensables a la verdadera civilización. Al menos, lo que nosotros entendemos por tal. Cierta dosis de conservación en las cosas nos parece una cláusula sine qua non para aceptar el contrato de la existencia” (1) A propósito de la experiencia literaria el maestro mexicano Alfonso Reyes agregó: ¿Mudarse para mantenerse? Este mantenerse, esto que no debe olvidarse, es la civilización.

La palabra —humo de la boca en el jeroglífico chino—quiere deshacerse en el aire; se la lleva el viento. Verba volant, scripta manent. Para que persista la palabra, para que ligue y comprometa la conducta del que la profiere, nació el derecho burocrático que, mientras llegaba el derecho constitucional, por lo menos obligaba al soberano a no desdecirse constantemente. Para que no se pierdan las creaciones de la palabra, los fastos humanos que ella recoge y perpetúa, el museo y la escuela del hombre que ella por sí sola representa, para todos esos fines mágicos se inventó la fijación del lenguaje.

 

II

¿La globalización?

 

Conocemos los beneficios de la tecnología avanzada que nos brinda la globalización. Pero también somos conscientes de que este fenómenos favorece a los más poderosos.

 

Identidad cultural europea: “Entre globalización y memoria de lo antiguo”

 

Con este complejo tema Antonio Melis, mariateguista italiano, participó en el Seminario “Dimensión Cultural de la Integración Regionalen la Comunidad Andina”, realizado por el Centro de Formación para la Integración Regionalen la Comunidad Andina(Lima, 1-3 junio, 1998). Para el gran catedrático de Siena, la privilegiada participación -en lo económico y político- de los países de Europa en el proceso de globalización, no puede ocultar la otra cara del espejo: la escasa presencia de un proyecto cultural que sustente y le dé significado al proceso unitario europeo. Examinemos las erráticas expectativas que sobre la globalización se han trazado tantos gobernantes como ideólogos del Viejo Mundo. El culto a la razón instrumental -desde Spinoza, que permitió a los europeos obtener éxitos en el campo de las ciencias aplicadas- encierra también grandes peligros cuando se le quiere trasponer mecánicamente al área de la cultura. Cierto, ni la racionalización, ni la masificación ni la homogenización (matrices que devienen eficientes en la dimensión económica) permiten optimizar la unidad de lo diverso de las culturas europeas. Una diversidad que tendrá que dar cuenta también de los aportes “extracomunitarios”, o sea, de los procesos masivos de inmigración continental que tiñen todo el panorama europeo de un patrimonio pluricultural impredecible en sus alcances. Melis recuerda, en cada uno de los países encaminados hacia la unidad, al lado de elementos comunes, existen lenguas, tradiciones, culturas diferentes. Pero esta diversidad, que es una riqueza en sí misma, a menudo tiende a ser escamoteada detrás de iniciativas de inclusión que llevan a la homologación, y de exclusión que desembocan en el racismo. Entonces ¿cómo evitar transformar la mundialización en una nueva ideología totalizante? Con Rino Genovese y Ernest Bloch, AM sugiere apostar por el rescate simultáneo de experiencias heterogéneas, “en una mezcla de progreso y tradición”. Desde el progreso, aprovechar las enormes posibilidades de las tecnologías y de los procesos globalizantes; desde la tradición, confrontar el porvenir de los pueblos con su memoria histórica, con sus identidades. Sólo una búsqueda equilibrada de tradición y progreso podría evitar conflictos como el yugoeslavo (pintado en el filme Underground, cuya magistral música oigo ahorita, gracias a Milena).

Sin olvidar que tanto el humanismo como la intolerancia, el iluminismo y los totalitarismos forman parte de la experiencia europea. Melis advierte que, por su carácter multiétnico y multilingüístico, los países andinos y su proceso integracionista, tendrán que recurrir al pluralismo de la memoria y del proyecto. A un país antiguo hay que auscultarlo. El hombre vale tanto por las máquinas que inventa como por la memoria que tiene de lo antiguo.

Esta expresión de un personaje arguediano es clave para Melis. Señala las fronteras entre el progreso y la tradición, y permite a europeos y latinoamericanos integrarse más, y, al mismo tiempo, seguir siendo ellos mismos. En esta perspectiva polémica, la integración andina no debería reducirse a optimizar sólo nuestros recursos económicos, sino -y sobre todo- a potenciar el extraordinario bagaje cultural que poseemos, y, contribuir de ese modo a humanizar los proyectos de globalización en curso. Así, desde la diversidad cultural (y no desde la homologación económica), es que la mayor y mejor comunicación de los pueblos andinos -y latinoamericanos- con Europa y con el resto dela Aldea-mundoalcanzarían sus mejores frutos.

Esta lectura suscita múltiples y difíciles interrogantes, dudas teóricas y políticas, mas confío que en agosto nuestro camarada Antonio podrá seguir explicando con la sencillez, el calor, la inteligencia y la ética que lo caracterizan (2)

III

“¿Sólo humanizar la globalización en América Latina?: Arte y realidad”

I. Carta de Paul Éluard a su hija: Ten confianza en ti. A todos los tormentos y las dudas que te asaltan, a tus pesadillas, opónles la dulce seguridad de que amas y te aman. Yo te amo sea como sea, te siento fraterna y puedes tener confianza en mí. Y basta tener confianza en un solo ser para tener confianza en uno mismo. Trata de penetrar cada vez un poco más en el secreto -sólo aparente- de las palabras que crees verdaderas, en la vida o en los libros. Comprenderlas te dará la posibilidad de responder. Ten confianza: todo reside en eso. Ya sea en un hombre, en una mujer, en un animal, en un libro, en tu habitación o en el sueño, irás al fondo de tu vida y no quedarás decepcionada, no encontrarás el vacío. Claro que hay malos momentos, pero reacciona, dales la espalda y tu primavera interior volverá a encontrarse con tus promesas. Ni siquiera la vejez está siempre curvada bajo el frío nocturno. Nunca se pierde todo; tal vez nunca se pierde nada. // Hay en Les Deux amis de Bourbonne, de Diderot, una frase admirable: “Se amaban como quien existe, como quien vive, sin sospecharlo.” (fragmento, Vézelay, enero de 1942, merci Clara Nelson).

II. Lo real: Chaska estaba recordando a Sartre y a Fanon, la pertinencia de releerlos, cuando la inquieta Manuela -algo inoportuna- irrumpió en el Taller de aquélla: ¿Cuáles son las dudas que Ud. tiene sobre el fenómeno de la globalización? -Es un tema muy denso. La globalización en tanto está siendo liderada por los países capitalistas resulta parte de la expansión del capitalismo. La globalización económica pretende acrecentar la divulgación planetaria del denominado “pensamiento único”, la doctrina neoliberal, que adquirió en nuestro continente rasgos y exageraciones ausentes en la versión de los países industriales (Jorge G. Castañeda y Roberto Mangabeira Unger, 1998) Sí, todos los pueblos tienen derecho de tener y cultivar relaciones interculturales entre sí, respetando su diversidad étnica, etc Empero si los pueblos latinoamericanos antiguamente ricos, hoy no sólo soportan pobreza y desigualdad en forma atroz, sino división en diversas direcciones (se amplía la grieta que distancia a la ciudad del campo, a negros e indios de blancos y mestizos, a hombres de mujeres, a dominados de dominantes, a adultos de jóvenes e infantes, etc.). Si en la mayoría de nuestras sociedades el número de habitantes está condenado a una sobrevivencia indignante; si en países como el nuestro donde la riqueza está en manos de un 5% de la población, ¿cómo hablar de los beneficios de la globalización? Y no estamos negando los avances científicos, tecnológicos de las sociedades anglosajonas, etc. Mas, ¿quién o quiénes imprimen el contenido de los programas proyectados por cable mágico (o telecable)? ¿A quienes les interesa propagandizar el consumismo, la moda, el crimen, la violencia a ultranza?

Manuela, antes de irse lanza otro dardo: -Profe, ¿acaso porque la industrialización ha influido en la disminución del proletariado y del campesinado ya no se debe de hablar de la existencia de la lucha de clases ni de la necesidad de organizarse para destruir al Estado actual? Políticos, intelectuales y trabajadores deberíamos proponer un proyecto histórico nuevo que contemple la construcción de un Estado alternativo, imprescindible, un destino justo, que bien nos merecemos.

 

Notas.-

 

(1)   Alfonso Reyes. La experiencia literaria. Buenos Aires, Losada, 1961, p. 9

(2)   R.Valcárcel:1998: En: La República (Lima) 13 Jun. p.17.

(3)  R.Valcárcel: 1998 en La República. “¿Sólo humanizar la globalización en América Latina? Arte y realidad”.

Lima, 13 mayo, 2004. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

 

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Javier Heraud

«Aún es tiempo de recuperar la primavera»

La década del ‘60 se bautiza con un suceso cultural de gran significación: El viaje de Javier Heraud, poemario que alcanza el primer lugar, conjuntamente con Poemas bajo tierra de César Calvo en el concurso El Poeta Joven del Perú, convocado por la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía de Trujillo. En 1961 escribe Estación reunida. En 1963, con el seudónimo del El Leñador, obtiene póstumamente el primer premio de poesía en los Juegos Florales convocados por la Federación Universitaria de San Marcos. El jurados lo integraron Javier Sologuren, Washington Delgado, Gustavo Valcárcel, Edgardo Pérez Luna y Arturo Corcuera.

 

¿Quién es este bardo joven que encandila con su poesía de versos breves y abundantes verbos? Sin saberlo, con delectación de artista, Javier moldea un estilo que trata de acercarse al ambiente de la época. Sus vocablos fértiles denotan eso y, cuando intuye la miseria, la imposibilidad del lenguaje para aprehender tanta vida, el poeta exclama:

Ah embarcación tonta / y muerta / nada pude hacer contigo / sólo destruirte para siempre.

¡Qué cercano a Rimbaud!, quien –joven como él-, descubrió la ambigua omnipotencia del lenguaje. Sin embargo, Javier consciente de su historicidad, habitante de una “nación en formación” va más allá erigiéndose pregonero de la solidaridad humana. Por ello “su viaje” culmina en el reencuentro del hombre con su tierra y el resto de los humanos.

Miraflorino, nace a las tres de la mañana del 19 de enero de 1942. Su infancia –ese enorme caudal subjetivo que todos sobrellevamos- transita en el seno de una familia de clase media, esmerada en educarlo dentro de una concepción del mundo que parecía quieta y eterna. No crece infeliz ni desconfiado. Más bien con la seguridad que dispensan una cultura y ambiente armoniosos. Javier en la adolescencia era realmente un muchacho citadino. La evocación de su hermana Cecilia, muestra una relación familiar estable y tierna:

«Solíamos oír música en el viejo radio de tubos de los años ‘40. En él compartíamos las radionovelas que escuchábamos a escondidas de nuestro padre o las increíbles aventuras de Poncho Negro (“el invencible caballero / con su fuerte brazo y noble corazón, / corre el mundo destruyendo justiciero, / la codicia, la maldad y la traición”)… Gustábamos de la música de la época y pasábamos horas entrenando pasos de rock. Me parece ver a Javier imitando, en medio de la sala de la casa, a Elvis Presley o haciéndome pasar en ambicioso paso entre sus enormes piernas abiertas. Escuchábamos a Bill Halley y sus cometas o a Javier Pérez Prado y sus mambos (decían que la iglesia excomulgaba a quienes lo bailaban)… ».

Tuve la suerte de ver a Javier en tres ocasiones, dos en San Eugenio muy temprano, platicando con mis padres alrededor de una tacita de café, ahí sólo pude saludarle a lo lejos; no imaginé que estuvieran hablando de política. Luego el 9 de abril de 1962, en Santa Beatríz, cuando mi prima Moza Rospigliosi, cumplió 18 años y César Calvo la cortejaba. Asistieron el autor de Ausencias y retardos; Paco Bendezú, Hernán Cortéz, Tomás Escajadillo, Javier Heraud y esta alumna, uniformada. Saboreamos un lonche limeño y una breve conversa. yo me senté a su lado, él me preguntó si me gustaban las fiestas; no sé porqué se me ocurrió decirle que no; quizá como gesto adolescente. Javier sonriente y cómplice me confesó que a él tampoco le agradaban mucho. Por cierto exageró.

También se palpa una intuitiva adhesión y respeto por los derechos humanos:

“Recuerda que tú nos hiciste honrados y reclamar la justicia” le escribía a su padre desde Cuba. Este marco de cariño familiar atraviesa la poesía de Javier, y no es ajeno a su inclinación por la gesta guerrillera. En su última misiva anota: “Me voy a la guerra por amor, por amor a mi padre y sus durezas, por amor a mi madre y su ternura, por amor a mi patria …”

Esa sensibilidad natural de Javier, cultivada en el colegio y en su hogar, enervaría en él esas antenas invisibles que tienen los poetas para otear la vida, y le advertían que “afuera”, en el mundo, algo se estaba derrumbando. Con la huella de siglos de explotación y oprobio los comuneros de los Andes empezaron a exigir el derecho a la tierra. La red de dominación rigurosamente estratificada –que partía desde los grandes intereses internacionales y llegaba hasta el último indio a través de los hacendados y la burguesía nativa- empezaba a mostrar evidentes signos de agotamiento. Mientras, Javier escribía: “No derrumben mi vieja casa …”. Pero los acontecimientos estaban cargados de violencia. Desde el destierro, por la dictadura de Odría, “los poetas del pueblo”, en su nueva filiación marxista (antes aprista) admiten ya, como Schopenhauer, que la historia se revela en toda su dignidad cuando el hombre ha hecho que estalle en su corazón la voluntad de poder. Pero estos escritores, fuertemente influidos aún por Vallejo, habían madurado demasiado para recurrir a la acción (excepción de los exiliados o perseguidos) y para tocar, con ella, el universo: exigían tan sólo devorarlo entero y crudo con los ojos de la poesía.

Javier estudiaba Literatura en la Universidad Católica. Su hermana Cecilia anota: “recibía presiones en casa para que estudiara Derecho. Al principio acepta, se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y comienza a frecuentar la casona del Parque Universitario. Amplía su círculo de amigos poetas con los que empieza a compartir una serie de actividades. Conoce ahí a Arturo Corcuera, César Calvo, Mario Razzeto, Reynaldo Naranjo, Pedro Gori, Rodolfo Hinostroza, Marco Olivera Alcántara”.

Y viene el deslumbramiento: la revolución cubana y con ella Fidel, Camilo, el Che. Una necesidad de cambio estalla en el espíritu de Javier y sus coetáneos se sienten en medio de un huracán que los empuja cada vez con más fuerza, más allá de sus voluntades. Por ello sus recitales trascienden el acto poético y se cristalizan en actos políticos. Un compañero de combate, Pedro Morote, revive:

“Los jóvenes poetas junto con la dirigencia del FER sanmarquino, estaban a la vanguardia de las movilizaciones obreras y estudiantiles de aquellos agitados años de las postrimerías del segundo gobierno de Manuel Prado. Quien esto escribe, recuerda aún a los poetas, entre ellos a Heraud, Corcuera y Calvo, enfrentados a golpes en el atrio de la iglesia de San Francisco”.

Heraud con una lucidez privilegiada, (era realmente brillante, había ingresado a la Universidad Católica a los dieciséis años y con el primer puesto) explora estilo y temas literarios propios. ¿No es acaso el río la necesidad de afianzar el movimiento, de crecer, la búsqueda de las nuevas aguas líricas que desemboquen en el canto luminoso? La soledad y los pasajes fantasmales de Machado, tan caros a Javier, darían paso a una fiesta de palabras en la que “los árboles cantan con su corazón de pájaro”. Es ahí, por la faz del optimismo que entiende que escribir no es alejarse de la vida para contemplar desde un mundo en reposo las escenas platónicas y el arquetipo de la belleza, ni dejarse penetrar por las palabras desconocidas –como espadas- que nos cercan por detrás, sino es ejercer un oficio, como bellamente lo señalan estos versos de su Arte Poética:

(…) Pero conforme pasa el tiempo / y los años se filtran entre las sienes, / la poesía se va haciendo / trabajo de alfarero, / arcilla que se cuece entre las manos / arcilla que moldean fuegos rápidos …

¿Se es lo que se hace? ¿Uno mismo se puede hacer en esta sociedad donde el trabajo está enajenado? ¿Qué hacer, qué finalidad elegir hoy?, ¿Y cómo hacerlo, con qué instrumentos? ¿Cuáles son las relaciones del fin y los medios en una sociedad basada en dominación y violencia? Estas preguntas, sartreanas por esencia, hallan en Javier la única respuesta posible: el compromiso …

Y la poesía es / un relámpago maravilloso, / una lluvia de palabras silenciosas, / un bosque de latidos y esperanzas, / el canto de los pueblos oprimidos, / el nuevo canto de los pueblos liberados …

A propósito Héctor Béjar, compañero de armas de Javier, da este testimonio:

“Yo creo que Javier es un caso extraordinario en el que la poesía y la revolución se entrecruzan con una fuerza inédita en nuestra historia Javier siguió escribiendo incluso en la guerrilla (…) Es evidente que también su poesía, acusa una evolución que desgraciadamente no es muy conocida porque gran número de sus poemas se perdieron con su muerte. Pero, creo que él, aunque sea difícil decir esto, y siempre es tan riesgoso decir lo que ha podido pensar –de alguien que ha muerto–, había decidido ser sobre todo un combatiente, un revolucionario. Esa era su actitud (…)”

Paralelamente, Julio Dagnino sostiene: “De La Habana a Bolivia habíamos viajado por diferentes rutas para lograr nuestra finalidad de entrar armados al país. Con Javier Heraud me vi nuevamente en La Paz. Nos cruzamos sin dirigirnos la palabra pues viajábamos clandestinos. Cuando surcábamos el río Chapare, en Cochabamba, nos volvimos a ver; a propósito de un círculo que se organizó con él, Héctor Béjar, Abraham Lama (“Junco”) y yo. En las orillas del río, entre otros puntos, tratamos sobre el realismo socialista y la presencia canónica de Joyce y Proust. En ese debate Javier, que era muchos años menor que nosotros, destacó. La forma de plantear el problema y el desarrollo no esquemático que le dio al papel de la literatura en el proceso de la revolución socialista fue convincente en el círculo que se caracterizaba por su posición crítica a los sesgos que entonces iba tomando el realismo socialista.

Escuchemos, la “Explicación” de Javier:

Antes hablé del río y las montañas, / canté al otoño, al invierno, / maldije al verano y a sus ritos. / Hablé, paseé, pisé otras tierras, / dije paz en Moscú, en plazas, / en calles y puentes. / Hoy hago otra cosa / (…) Un día conocí a Cuba / conocí su relámpago de furor (…) Y recordé mi triste patria, mi pueblo amordazado, / sus tristes niños (…) Triste Perú, dijimos, aún es tiempo, de recuperar la primavera … Se acabarán, dijimos, las fiestas / palaciegas para los menos / y las mesas sin comida / y con hambre.

Cuando treinta balas dum-dum lo atraviesan, entre pájaros y árboles, Javier hace estallar en mil pedazos la torre de cristal en la que hubieran deseado seguir refugiados muchos intelectuales. La época exigía no sólo lugar al incendio con la palabra. Por ello Javier Heraud se constituye en una respuesta ideológica, cultural y política frente a la inoperancia del desarrollismo y al fracaso de la burguesía nacional.

En la carta dirigida a Arturo Corcuera, desde París, le comenta su lectura de Marx y Lenin y su asombro: él era ya, antes de revisarlos, “marxista, leninista”. Javier nos permite entender no sólo el rol de la violencia revolucionaria, sino el significado de la década del sesenta en la historia peruana contemporánea y en la historia general de nuestro país. Desde su trinchera, él nos muestra, lo que a tientas sospechábamos: en el Perú, también la poesía –ese bastión inaccesible de la imaginación-, nunca había sido pura. El más puro de todos, Eguren, estaba lleno de mundo. Su cercanía a Mariátegui influyó en ello. Y están también Melgar, Oquendo, Vallejo.

El gesto de Heraud, asumido con plena responsabilidad y que expresa una adhesión al mito revolucionario de la época, da un valor histórico a su bella existencia. Lo convierte en el paradigma de la generación del ‘60. El mérito de Javier es que siendo fruto de su tiempo, trastrueca su historicidad, influyendo y proyectándose en el continente. Elevando la escritura, creando canales de expresión inéditos en nuestra literatura, superando el divorcio entre lo puro y lo social, aperturando la reinserción progresiva del lenguaje en la historia social. Los límites del lenguaje fueron revisados por él en el monte. Y aunque Javier cayera, su mensaje, signado por la fe y la esperanza, ha convulsionado a todos sus contemporáneos.

 

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El 18 de marzo descansó el infatigable sabio Gerardo Ramos.

Su fiel compañera Jacinta* es la heredera de su obra, sus discípulos aprendieron sus propuestas de defensa de las culturas populares, de las nacionalidades, sus colegas y amigos leímos con asombro su Proyecto histórico hacia el socialismo.

Hace un decenio esbocé estas líneas como tributo a su ejemplo. R.V.

 PERU POSIBLE, CIENCIAS Y UNIVERSIDAD PERUANA

Aportes de Gerardo Ramos

D

el horizonte oscuro vi caer un leve ramo de claveles rojos sobre las dos columnas de Hércules insertas en medio del mar. Era agosto del 79 y en Barranco. Esa señal auguró la visita de seres luchadores, científicos, solidarios como el Físico Benjamín Marticorena y el Ingeniero y Matemático Gerardo Ramos de las generaciones del ’60 y ’50. Ambos humanistas sin dioses, críticos y de espíritu alerta. El piurano políglota me impresionó por su honda lectura de Heinrich Heine, su defensa de Cuba, de los pueblos del Caribe y de América Latina. Ramos estudió en la UNI, San Marcos y se especializó en las universidades de Estrasburgo y Bonn. El publicó trabajos en el área de matemáticas e incursionó en la historia de las ciencias, la formulación de políticas y planes para la ciencia y la tecnología, la problemática del desarrollo y la educación; varios textos dedicados a la educación superior e incluso a la educación popular, criticando la matriz alienante de los oficiales contenidos educativos. Desde el 79, nuestro amor por los Andes majestuosos, la Amazoníacautiva y la cálida costa, creció más. Así, lejos de aquel mar, en cada tribuna académica o gremial, Gerardo, Benjamín y otros compañeros tentaron granitos de acero para forjar el Perú nuevo = vía el ansiado Proyecto Histórico Socialista. Soy testiga y cómplice. Ej.: 1. Gesta del grupo Universidad y Sociedad con Jorge Rendón Vásquez y otros colegas de San Marcos, UNI, etc.. 2. Debate en Sur, con Danilo Quijano, J. Torres, etc., cuando vivía Tito Flores. 3. Participación en el Instituto de Investigaciones Sociales con Antonio Ayesta (Trujillo), J. Montoya, etc. 4. Ramos lanza el texto Proyecto histórico y nacionalidades, IPIC, ‘91,31 pp.: A la Comunidad de San Juan Bautista de Catacaos, cuyas pulsaciones vitales llenaron… parte de mi mundo infantil. 5. Valoración de la cultura andina mediante la agitada codirección de Kachkaniraqmi, II Epoca, 91 y 93, Víctor Carranza: Editor; Pablo Macera, Benjamín Marticorena, Jorge Ishizawa: Asesores, etc.; Ana Robles, E.Castañeda, Luis. C. Gorriti, Luz María Hakansson, Gerardo Quiroz, Gonzalo Espino, Eloísa Quijada: Redacción. Ramos lideró el eje histórico científico e hizo aportes valiosos ej. el mensaje “A las juventudes de los pueblos andinos” (Nº5, pp. 13-19); “Un Perú Posible: El factor humano” (Nº6, pp. 13-17); “Una alternativa postindustrial para el Perú” (Nº7, pp. 32-36) y “La polarización entre tradición y modernidad” (Nº8, pp. 23-26). 6. Con Gustavo Mohme Llona y otros: Más allá de las discrepancias urge la unidad de la oposición contra el opaco y vil gobierno fujimorista (99). Actualmente, Ramos es Profesor Emérito de la UNI y como filósofo de la ciencia y la política nos ofrece La Universidad peruana en el Siglo XXI, Universidad Ricardo Palma, ’99, proemio de Wilfredo Kapsoli: p. 9; fecundo diálogo con V. Carranza: pp.13-39. Este libro, comentado bien por B. Marticorena, compendia 2 décadas de sus reflexiones acerca de las posibilidades efectivas de desarrollo que el Perú tiene como país andino y pluricultural, la más coherente y resuelta propuesta de solución a tan caros problemas que nos cercan (¿como consecuencia de haber vividola Historia desconociendo nuestra realidad?). Desde su introducción, el libro se define como una revisión tópica y se estructura sobre una secuencia de las materias de esa larga reflexión, a modo de entrevista (a cargo de su discípulo VC). En su ordenamiento se repite (pues) el enfoque analítico del problema, de lo general a lo particular.

C/f:2000 En: La República. Lima, 6 de Mayo. p. 21.

*Luz María Hankasson

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Palabras para Eva

PALABRAS PARA EVA

 

Querida Eva: Las poetas gozamos a menudo quebrantando los tiempos verbales, justo modo de impugnar y alzar la crisis de la tradición, ese otro tiempo que nos flagela con relojes, agendas y calendarios. Como consta en la Carta de Julio Cortázar a Felisberto; intentar tejer un prólogo nos recuerda a la Academia, la Universidad, las conferencias solemnes, y eso no nos agrada a quienes escogemos leer poesía, cuentos o narrar historias o andar por la urbe entre dos copas de pisco. Coincido con el amado Cronopio y opto por declararles a quienes lean estas páginas lo que Antón Webern le decía a un discípulo: “Cuando tenga que dar una conferencia, no diga nada teórico sino más bien que ama la música”.

Aún eres joven compañera poeta- Eva Velásquez Lecca. Naces en Chimbote en 1968; ahí integras el grupo literario: “Creación”. Eres docente en la I.E.P.: “Fe y Alegría Nº 14” en Nuevo Chimbote. Publicas las plaquetas: “Vida” (2002), “Oleaje de Mujer” (2003) y “Fantasía Desplegada”  (2006). Obtienes el premio Nacional de Educación: “Horacio  2004” (poesía) con el trabajo Oleaje de Mujer. Poemas tuyos aparecen en revistas y webs del medio. Estás considerada en algunas Antologías como: MP4 de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (2005) y Poesía Chimbotana de Víctor Unyén (2006).

Influyen en tu vida y obra los filmes  El Mago de Oz (1939) por la magia, el hechizo, los sueños de sus personajes y su bella canción: “Over the rainbow”. El Doctor Zhivago (1965), por su romanticismo, pasión, la poesía en aquellos años de Revolución que vive el protagonista, te envuelve en el tiempo. El Club de los poetas muertos (1989), dirigida por Peter Weir, porque expresa rebeldía, búsqueda de libertad y encuentro con nuestro destino. Los autores nacionales que han marcado tu gusto literario son José María Eguren y Carlos Oquendo de Amat, por lo sensorial, lo lúdico, por el color y ritmo que hallas en su poesía. Entre los del exterior, te agrada mucho el entusiasmo, la fe en la humanidad de Walt Whitman, la inocencia y ternura de Óscar Wilde, la vida, el tiempo de Octavio Paz, la lucha interior y la fortaleza, quebrada al final, de Alejandra Pizarnik. Y García Márquez por su realismo mágico. Los pintores que te conmueven: Frida Kahlo, rebelde, innovadora mujer, anticipada a su época. Víctor Humareda, instintivo, de barrio, sufrimiento, creación pura. Teófilo Villacorta Cahuide: (1966, Aija, Ancash). Sensualidad en sus temas, el mar vive en sus colores.  Como autora no crees en  la clasificación  generacional, pero si fuera preciso ubicarse en alguna, te identificas con  la de los años ‘90.

Enseñas en la Institución Educativa “José Faustino Sánchez Carrión” (Lima). Participas en diversos actos culturales efectuados en la capital y en provincias.

El libro Oleaje de Mujer (Juan Gutemberg, 2005), está dividido en cinco secciones: Oleaje de Mujer, Destino, Dios de los poemas, Fotografía y Oleaje. Aquí entremezclas el sentimiento individual y el mundo colectivo. “Se advierte que la poeta no es una espectadora del tiempo y de la vida, sino que vive en cada partícula, hurga, visualiza la metamorfosis de la realidad y ofrenda el ritmo de su sangre, de modo tal que el tatuaje de sus palabras, se constituye en fuerza afectiva capaz como lo es, de recrear el paisaje interno de la existencia…(c/f  “Eva Velásquez Lecca: Bienvenida a bordo”, proemio de Carlos Zúñiga).

Eva, afirmas que la poesía debería acercarse al contexto social de su tiempo; así en tu condición de artista popular comprometida has participado en diversos recitales, divulgando valientes voces anónimas, voces sobrevivientes y tu propia palabra.

 

El actual libro lleva un epígrafe de Alejandra Pizarnik: La vida juega en la plaza con el ser que nunca fui. Velásquez insurges aquí de modo dialéctico, contradictorio, con un tono sencillo, familiar, pero lleno de matices. Puedes ser una sonámbula, una existencialista o una simple arlequina. Por ejemplo: el amor imaginado, más que un impulso medular de tu discurso lírico deviene, de un modo u otro, en la base de tu creación poética, en el atrevimiento subconsciente por propagarte a tí misma, por imbuirte en la problemática del tiempo, y de la condición humana. Hay tres capítulos: “Estrellas y huesos”; “Arritmia”; y “Duendecillos”. En el primero insertas “Sueño de una noche de verano”, texto ambicioso de mediano aliento, visiblemente inspirado en Shakespeare y que enriquece la obra. En el segundo, llama la atención el coloquialismo rebelde de “Egregia”. En algunos versos, a veces se palpan algunos rasgos surrealistas como en estos:

un girasol sonríe y se baña en dos palabras/ dejadas / por/ la / lluvia (…)”.

 

No se sabe si todos los poemas de tu nuevo libro alcanzan la redondez o perfección anhelada, sin embargo verificamos que hay energía, vena lírica, voluntad de construir poesía mediante gestos, ideas, y un universo penetrante de experiencias, emociones y sentimientos. Existe una elaboración artística en proceso, hay un feminismo franco. Tú, como artista marginal intentas subvertir la enajenación de la clase dominante, sugiriendo un antisistema, o una sociedad libre de alienación, una patria con la ética y los valores de la mujer y el hombre nuevos. Conmueven, asimismo tus tiernas páginas inspiradas en la infancia y dirigidas a ella (tercer capítulo).

¿El poemario La flor de la gata (2009) deviene en un mensaje del azar? ¿Y, resulta –de modo general- en un acto lúdico pleno de energía y sensualidad? Creo que tu propuesta de hablante poeta realza ciertas imágenes de la realidad concreta y del mundo onírico, dando a tus textos libres una inclinación temporal hacia el color oscuro, para abrir paso definitivo al color sepia-dorado del amanecer.

 

Celebramos el nacimiento de un libro nuevo, de un libro escrito por una mujer libre, sensible a la historia y a sus propias circunstancias.

 

Lima, 7 de Octubre de 2009.

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Entrevista
Carlos Calderón Fajardo sobre Mario Vargas Llosa

por Rosina Valcárcel

Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, Puno, 1946) es autor de una decena de valiosas novelas y libros de cuentos, varios laureados en Perú y el exterior. Textos suyos han aparecido en antologías de nuestro continente y Europa. Nos conocimos en 1965 enla Casadela Poesíade Barranco. Desde entonces su vida y obra merecen aprecio singular. Carlos confiesa: “El galardón a Vargas Llosa sorprendió a todos, también ala Feriadel libro de Guayaquil. Siendo yo el único narrador peruano invitado, creí que era una obligación dar una conferencia sobre la obra de este escritor que ahora enaltece a América Latina. Hubiera sido una falencia notoria que nadie diga nada sobre Vargas Llosa en un evento de esta naturaleza e importancia, luego que un Nobel fuese esta vez otorgado a un escritor del área andina. La conferencia no será exactamente un homenaje, pienso referirme a la obra literaria de Vargas Llosa en el marco de la literatura peruana, en relación a otros narradores peruanos y sobre lo que MVLL significó para mi como escritor. La literatura peruana no es muy conocida en Ecuador y creo que se debe aprovechar este Premio a Vargas Llosa para hablar sobre ella.”

RV: El hecho de que el intelectual Mario Vargas Llosa haya sido laureado con el Premio Nobel de la Literatura recientemente ha creado una gran discusión en diversos espacios. En el ardor de la controversia se han afrontado varios aspectos: la calidad literaria del escritor, la flexibilidad con la que se conceden esos distintivos, la circunstancia en la que ese Premio fuera otorgado, y las concepciones políticas del autor en cuestión. Nos interesa conocer tus impresiones, pensamientos al respecto.

¿Qué libros de Mario Vargas Llosa te parecen los mejores? ¿Por qué?
EL estilo…qué sientes frente al estilo vargasllosiano? ¿Por qué ha suscitado debate también?
¿Cuál es el aporte central de MVLL  a la literatura nacional?
¿Qué papel ha jugado MVLL en el escenario nacional durante los últimos años?
¿Por qué el laurel de MVLL ha suscitado tanta polémica, incluso en tonos exagerados, algo dogmáticos o sectarios tildándolo de “bipolar” o “peligroso profesional titiritero”, por ejemplo, de un lado; y de otro, tonos muy halagadores que tratan de tornar la figura de MVLL en una suerte de “paradigma” apolítico cuando sabemos que no lo es, así exactamente?

¿Con relación a Vargas Llosa y  los problemas de nuestro tiempo, crees que haya una estrategia del Imperio, y un manejo que se hace de su imagen en el escenario actual?
CCF: Querida Rosina: No estoy de acuerdo contigo sobre que hay “una gran discusión en diversos espacios”. Lo que se está dando es una gran celebración en el mundo entero por el que es quizás uno de los premios Nobel mas justos desde Coetze. Es en pequeños grupos politizados peruanos, donde se critica de manera gruesa a Vargas Llosa.

1) Me parece que las mejores obras, maestras en la literatura latinoamericana son: “La ciudad y los perros”, “La Casa verde”, “La fiesta del Chivo” Y, clásicos de la literatura universal: “Conversación en la Catedral” y “La guerra del fin del mundo”. Novelas notables: “La tía Julia y el escribidor”, ” Pantaleón y las visitadoras” (que inaugura la narrativa de humor en el Perú) y “El hablador”, la mejor novela sobre la selva jamás escrita. MVLL es un estupendo ensayista, libros sobre García Márquez, Flaubert, Onetti, Víctor Hugo, son los mejores libros de crítica escritos jamás en el Perú. Si una obra así no es merecedora  de un Nobel, no se que obra la merecería.
2) En cuanto al estilo, Vargas Llosa es un escritor realista, no es un estilista, su gran aporte es gran capacidad para estructurar grandes universos narrativos.
3) El gran aporte de Mario Vargas Llosa a la literatura peruana es haber abierto el camino para una novela de una gran modernidad, de haber demostrado que en el Perú podemos enfrentar grandes retos narrativos de carácter universal. Vargas Llosa ha sido un gran teórico del arte novelesco. Ha escrito en diversos registros asumiendo retos. Sin su obra no se entiende la novela contemporánea en español.
El resto de preguntas son de carácter político más que literario. Sin embargo, voy a manifestar algunas palabras. Se mezcla erróneamente una cosa con otra: literatura con política. Vargas Llosa es un liberal, sobre eso se puede discutir. Creo que siempre ha tenido una posición equivocada sobre el mundo andino, “La Utopía arcaica” y “La historia de Mayta” son una muestra de esto, libros no sólo discutibles sino deleznables. No conoce el mundo andino como lo demuestra su participación en el caso Uchuraccay. Es un pensador de derecha en el Perú, pero su defensa de las libertades, su oposición a las dictaduras es respetable. En los últimos tiempo, actos políticos suyos son interesantes: Su oposición a la ley que buscaba la impunidad de violadores de los derechos humanos, su renuncia al Museo dela Memoria, su comprensión y apoyo a Susana Villarán, el haber planteado que el Perú requiere de una izquierda moderna y democrática, su condena a Fujimori, y a todo lo que representan los fujimoristas. Todo eso creo que merece ser tomado en consideración. Lo que si es absolutamente censurable es su apoyo a la guerra de Irak. Pero de allí a calificar a Vargas Llosa como un “esbirro del imperio” es caer creo en un exceso de dogmatismo y en un error político. Creo que no se está valorando lo que importa para la autoestima de los peruanos, para los jóvenes, para la literatura peruana, que un peruano haya ganado un premio Nobel. Lo que es orgullo para toda Latinoamérica, por desgracia no lo es para algunos sectores que creo equivocados, pero también pienso que todo peruano tiene derecho a manifestar su desacuerdo con el Vargas Llosa político. Pero creo que habría que pensar que el Nobel de literatura es un premio que se ha otorgado a una obra literaria, no a una trayectoria política. Un abrazo.
Lima, sábado, 16 octubre, 2010

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JULIO CARMONA: INFANCIA, VIDA Y AMISTAD

 

De niños soñábamos tener una patria llena de amigas y amigos. Hoy, bajo la frialdad absoluta de Lima, evoco a un escritor de los años ’70, cuando primaban el fuego, la esperanza y algunos dogmatismos políticos.  Nos tocó compartir el primer premio José María Arguedas (APJP 1974). Ambos colaboramos con Redacción Popular, revista democrática a cargo de Raúl Isman, agudo hermano argentino (desde el 2006). Hago un viaje imaginario. Nos abrazamos como dos sobrevivientes, ya sin ocultar nuestro aprecio amical fortalecido durante los últimos diez años. Julio, el de los ojos obsidiana, la sonrisa franca y las manos cálidas me recibe en Piura (la tierra de mi madre), me invita un vaso de chicha y unos tamalitos verdes. Platico con él. Julio es parte de mis referentes afectivos tanto por su identificación con los pueblos, su rebeldía, espíritu solidario, como por su ritmo, ingenio singular, lealtad y ternura constante por la humanidad.

INFANCIA

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Castilla”, decía don Antonio Machado. Yo también puedo expresar lo mismo, pero cambiando Castilla por Chiclayo (que es –como diría Eleodoro Vargas Vicuña– comparar un desnudo griego con un cholo calato). Pero son recuerdos, pues. Y, en efecto, la infancia es la etapa más feliz de la vida. Ahora que yo era un jodido (desde chiquito: “genio y figura”), eso sí debo reconocerlo; especialmente en las comidas. No me gustaba la sopa con verduras, éstas eran “disparates” para mí. Que la carne está dura o está gorda o que esa menestra no me gusta (sin haberla probado). Ya, hijito, entonces te hago un huevito frito –mamá. Así cualquiera, pues. Infancia feliz. Ahora te diré que eso me sirvió para dejar de comer grasas y carnes rojas, es decir me auto-obligué a “comer sano”; resultado: cuerpo sano y mente sana: mismo griego. Y, bueno, los amores infantiles: tal vez los más apabullantes, por las sensaciones misteriosas que traían aparejadas. Además, obligado a enamorarme de la maestra (no defraudé a Freud). La rememoro en la nebulosa de la nostalgia: una belleza (un tanto difuminada, pero belleza al fin). Y luego que me deshago de esa visión, me digo: ahora debe ser una ancianita (o tal vez ha muerto), si yo mismo estoy jugando entre esas dos opciones. Te imaginas. Pero todo paraíso tiene su final. Y hay que enfrentarse a la vida brava. La maestra vida, camará. Y cuando uno ha sido buen alumno continúa aprendiendo en ella, para bien. Más aún si ya desde entonces iba creciendo el bichito de la creatividad. Todo eso mirado en retrospectiva es genial. Por eso, gracias, Rosi, por esta plática, resucitadora de ese mundo refundido en los meandros de la memoria.

RELACIÓN CONLA MADRE

Algo que me viene a la memoria, en relación con mi madre, es que en 1956 la acompañé a votar para las presidenciales, pues en esa oportunidad se concedió el voto a las mujeres. Era el fin de la dictadura de Odría. Mamá creo que votó por Manuel Prado. Ella no sabía nada de política. Pero siempre la escuchaba decir que para ella el mejor presidente había sido Leguía. Era evidente que lo decía influida por comentarios de mi abuelo quien era un tanto conservador. Imposible que él hubiera sido socialista si hasta medio potentado era. Pero toda su fortuna se hizo humo. Y el destino lo reivindicó con un nieto comunista. Yo no conocí al abuelo. Pero vi muchas fotos suyas: de grandes bigotes a la usanza de la época. Era aficionado a la fotografía. Y hasta medio inventor era, o como le llamaban entonces “curioso”. Importaba artefactos un tanto raros. Hasta muy avanzada mi juventud se conservaba en casa uno de esos que le había servido para curar -decía mi madre- casos de locura. Se trataba de un pequeño aparato para aplicar electroshock. Él mismo era medio loco. Ninguno de sus hijos salió como él. Aunque todos fueron buenas personas (lo digo por referencias de mi madre). De todos -algo así como cinco- conocí al mayor. Él y mi madre sobrevivieron a los otros. Mi tío dejó muchos hijos, en varias “esposas”. Era un don Juan (precisamente, se llamaba Juan, Juan Carmona). Había otro, Moisés, que murió joven, y dibujaba y escribía poemas (llegué a ver algunos de sus dibujos y un poema suyo publicado en un diario de Chiclayo, pero nada de ello se conserva). Seguro por ahí me viene lo del dibujo, la escultura y la literatura. Pero quien influyó decisivamente en mi inclinación por la poesía fue mi madre. De profesión ama de casa, realizaba todas sus tareas domésticas cantando tristes, valses, yaravíes (tenía un cuaderno lleno de ellos: por allí creo que lo tengo entreverado entre tanta papelería en el “cuarto de los Buendía”). Hubiera sido imposible que ese repertorio de letras populares no influyera en mi espíritu. Por eso adopté el apellido de ella para firmar mis trabajos poéticos. Habría sido injusto firmarlos con mi apellido paterno (Fernández), pues de mi padre no recuerdo que hubiera hablado de poesía. Y, en todo caso habría dicho: “Podrá no haber poetas / pero siempre habrá policía”. Lo vi muy poco en casa. Por razones de trabajo (y de otra familia) no estaba en Chiclayo. Después, definitivamente dejó de venir a nuestra casa. Y no lo volví a ver más. O cuando ocurrió llegué a percibir que yo no le inspiraba mucho afecto. Peor para él. Es justo, pues, que, si de algo sirve mi trabajo creador, vaya acompañado con el apellido de mi madre. Justo homenaje a una gran mujer.

 

DE BARRIOS Y PALOMILLADAS

 

Esa es una de mis falencias: no tuve un barrio estable y duradero. Cuando ya estaba haciendo amigos y agarrando ambiente, mamá nos decía (a mi hermana y a mí): “Llegó la hora de partir”. Los primeros años de mi niñez transcurrieron en Chiclayo en una casa enorme, herencia de mi abuelo (y en la que lo mataron para robarle, pero éste es otro cuento). Qué digo, allí habré estado hasta los nueve años. Luego fuimos a vivir a Lima (allí fue cuando acompañé a mi madre a votar): la estadía en Lima duró unos tres años. Luego regresamos a Ferreñafe, al campo. En mi caso ocurrió lo contrario de la guerra popular, pues fui de la ciudad al campo. Fue la etapa bucólica de mi vida: entre pájaros y árboles. Mis amigos eran los hijos de los campesinos. Y estudié primaria hasta los quince años. Luego fui a Chiclayo a estudiar secundaria en el Colegio San José, y como fui becado al terminar primaria, allí pasé cinco años en el internado: otra experiencia maravillosa, etapa en la que hice algunos amigos, pero que después cuando terminan los estudios ya no se vuelven a ver más. Para entonces mi hermana se portó como un padre (única hermana, por eso digo: soy huérfano de hermana y madre). Ella era mayor que yo por dos años. Viajó a Lima con mi madre, y empezó a trabajar. Me ayudó hasta que acabé la secundaria. Y en cada período de vacaciones del colegio iba a Lima. Pero, en ese plan, nunca hice collera. Y, más bien, desde secundaria forjé amistad con personas mayores que yo (algún profesor: el poeta Alfredo José Delgado Bravo, por ejemplo: grandes reuniones “etilíricas”). Luego, al terminar secundaria, fui a Lima a reunirme con mi madre y hermana. Allí creció mi grupo de amigos mayores: Óscar Allaín, Manuel Acosta, la gente del Grupo Primero de Mayo (Víctor Mazzi, Jorge Bacacorzo, Eduardo Ibarra, Néstor Espinoza, Rosa del Carpio, Gladys Basagoitia… y tantos otros). Esta fue una etapa de bohemia, pero fecunda. En secundaria había escrito tres poemarios: uno que titulé “Enjambre” (recopilación de mis primeros poemas, que por ahí anda buscándome entre la papelería de aquel “cuarto de los Buendía”), los otros: “La crecida del alba” y “Raíz del vuelo” un tanto más orgánicos, pero también inéditos y escondidos (igual los aprecio). En Lima preparé mi primer poemario “oficial”, digamos, el que me inicia incluso con el apellido de mi madre: MAR REVUELTA  (1970), luego vino A NIVEL DELA ARCILLAen 1972 (con prólogo de Víctor Mazzi, para entonces ya era miembro del GIPM, en este libro hay un poema a mi tío Juan Carmona).

CINE, DIRECTORES, PELÍCULAS

Con ese recorrido de mi infancia trashumante, juventud en el campo y en el internado, mi relación con el cine en esa época es casi nula, muy esporádica, o sólo para ver mexicanadas. Ya en San Marcos la cosa cambió. Pero nunca me he considerado un cinéfilo. Me gusta el cine. Sé apreciarlo. Mas no le pongo énfasis en aprenderme el nombre de los directores ni de los actores o actrices, salvo los que marcan. Por ejemplo, hubo una época (y de esto debe acordarse Manuel Pásara), en que no nos perdíamos ninguna película de Lina Weismuller (una buena directora, aunque un tanto relegada). “Pascualino siete bellezas”, por ejemplo. Quien debe acordarse con más detalles debe ser Manuel. Y bueno, las clásicas: 900, La clase obrera va al paraíso, Nos habíamos amado tanto, El acorazado Potemkin, una sobre Goya (coproducción checo-española): muy buena, la fuimos a ver con Pancho Izquierdo y Ana María Mur: grandes amigos. Y, bueno, así por el estilo.

DIBUJO, PINTURA Y ESCULTURA

Desde niño me apasionó el dibujo. Aprendí a dibujar calcando los dibujos de los “Chistes” (historietas). Lo hacía con una insistencia propia de los predestinados. Por eso cuando postulé a Bellas Artes, ingresé con el primer puesto en dibujo. Y me metí a escultura porque también desde la infancia (en el campo) había manoseado el barro tratando de hacer figuras, las que sin técnica terminaban en mera frustración. Pero también lo hice porque en esa época (1969, año en que también ingresé a San Marcos) enla Escueladaban todos los materiales para escultura: arcilla, fierro para las estructuras, yute y yeso para los moldes y vaciados, además las estecas y demás herramientas se las fabricaba uno mismo. Mientras que en pintura se tenía que comprar: bastidores, telas, óleos, pinceles, todo, y era carísimo. Y por entonces yo era recontrapobre, al extremo que debí abandonarla Escuela, porque –ese era su lado limitante– se tenía que asistir mañana, tarde y noche: taller de escultura, clases teóricas y taller de dibujo, respectivamente. No existía ningún resquicio para poder trabajar y estudiar. Así que dejéla Escuela. Yme quedé en San Marcos, a donde –como dije– ingresé el mismo año (1969), y ahí sí se podía trabajar de día y estudiar de noche. Una muestra de mi trabajo como escultor se encuentra en el patio de Letras de San Marcos: el rostro de Mariátegui emergiendo de una montaña; también el retrato de Luis deLa Puente Ucedaemergiendo de la pared del patio de Derecho, en cuya entrada erigimos una estatua del Che (trabajado al “alimón” con el escultor, de mi promoción en Bellas Artes, Aníbal Agüero: él sí concluyó los estudios de escultura), estatua con la que la policía se ensañó atentando contra ella en varias oportunidades hasta que, finalmente, la derribaron… ¡mas, no podrán matarlo! Y hasta ahora sigo dibujando y esculpiendo, no con la misma asiduidad primigenia, pero con mucho agrado.

MÚSICA, GÉNEROS, AUTORES

También quise ser músico. Mi hermana me regaló una guitarra, que hasta ahora conservo como adorno en el “cuarto de los Buendía”, y de la que hablo en mi poema a Javier Heraud: “… te siento en mi guitarra / siento que me impones su silencio / desgarrado, y una ganas enormes de seguirte…”. Pero la música no quiso saber nada conmigo. A pesar de que en mi época de bohemia (contagiado por la dinámica fertilidad de Manuel Acosta Ojeda) llegué a componer algunos valses, huaynos y mulisas, que tengo por ahí grabados en casettes y en algún disco de esos de 33 y 45 revoluciones. La música popular es mi fuerte (pero no la pop ni la chicha). Con una buena salsa me vuelvo trompo. Pero cuando el vendaval amaina recurro a mis clásicos: Beethoven, Chopin, Brahms, Liszt, el mismo Wagner, Tchaikovsky… sí, la música es lo máximo (junto con la poesía), lo demás es silencio…

SAN MARCOS Y SU INFLUENCIA

San Marcos. Nuestra querida universidad San Marcos. Era todo un mundo. El país en pequeño. Cuántas cosas hubiera dejado de aprender si no hubiera estado allí. Cuánta gente valiosa (y de la otra también: de los profesores negativos también se aprende) hubiera dejado de conocer. Pero estuve y viví allí los mejores años de mi juventud. A mucha honra fui comensal de la “Muerte Lenta” e inquilino dela Vivienda(tan manoseadas y vilipendiadas hogaño). Yo estuve el día (o, mejor, la noche) en que una bomba molotov fue arrojada al cielo raso del patio de Letras y hasta hoy, creo, se ve la mancha dejada por el fuego (fue mi bautismo de fuego, pues no hacía mucho que había ingresado). Eran tiempos de fuego y pasión nunca más reeditados. Todo sanmarquino auténtico no se reconoce a sí mismo por el cartón del grado o la licenciatura, sino por la marca indeleble que lleva en el alma hasta la muerte. Es lo que hace que uno -sin saberlo y sin proponérselo- siga produciendo como aprendió a hacerlo en esas gloriosas aulas en las que no había competencia por las mejores notas sino emulación para ser cada vez mejor.

PROFESORES Y MAESTROS

No quisiera hacer mención de maestros específicos, porque puedo olvidarme de alguno valioso, e incurriría en injusticia involuntaria. Creo que de todos los maestros se aprende algo (especialmente en San Marcos de esa época: los maravillosos años setenta). Pero sí puedo mencionar a tres –emblemáticos, sin duda–, ya fallecidos: Washington Delgado, Paco Carrillo y Antonio Cornejo Polar. Tres fuera de serie. Recuerdo siempre que un semestre me matriculé en un curso de Literatura Española, con el tema específico del romanticismo. Cuando llegué al aula asignada (una de las pequeñas que había en Letras) ya estaba allí, esperando parado en la puerta, Washington Delgado, con la mirada perdida a lo largo del pasadizo, con su parsimonia proverbial. Luego del saludo de rigor ingresamos al aula. Yo era el único alumno (ninguno más de los –seguramente inscritos– se hizo presente). Y esto fue así durante todo el ciclo. Pero Washington no dejó de dictar su clase con este único y solitario alumno. Me vi obligado a ser puntual. Yo que también abandonaba la mayoría de cursos para recursearme la sobrevivencia. En esa oportunidad personifiqué a la puntualidad. Fue, además, un privilegio. Yo lo escuchaba con suma atención. Y en un determinado momento lo escucho hablar de un romántico alemán que él llamó Van Kla (o algo así). Guarda, dije yo. Que nombrecito para raro. Entonces lo interrumpí. Cómo se escribe el nombre del autor que acaba de mencionar… Federico Von Kleist, escribió en la pizarra. Sorpresas te da la vida, camará (de ese autor tenía referencias porque ya había leído La lucha con el demonio, de Stefan Zweig).

AMISTADES

RV: Sabemos que conociste a Pancho Izquierdo, a Juan Cristóbal, Ana María Mur, Manuel Pásara. En qué circunstancia ocurrió, qué valoraste  (y valoras) de cada uno. Bruno Portugués, Fanny Palacios, Raúl Isman, Analissa Melandri, Cristina Castello ¿qué representan?

–Todos esos nombres materializan en mi recuerdo a grandes amigos, todos de la misma talla porque –como diría Brecht– todos están parados a la misma altura. Cada cual mejor, según su especialidad y originalidad. Pero todos grandes creadores de vida. Pancho Izquierdo era un genio, pero como todos los genios absolutamente indiferente de su genialidad. Se ninguneaba el solo. Pero qué gran dibujante era. Además un singular poeta (llegó a publicar un libro de poemas). Con Ana María Mur hicieron una pareja excepcional (a ambos les dediqué un poema en mi libro Tun tun quién es de 1982, titulado “Por qué dejéla Escuela”, me refiero a la de Bellas Artes). Eran igual de geniales, ambos. Y, tú sabes, polos iguales se repelen. Anita tenía (o tiene: hace muchos años que no la veo) una gran sensibilidad y un don especial para detectar “por dónde salta la liebre” de lo artístico al momento de valorar a la gente de la tribu. Bueno, Juan Cristóbal, un gran poeta, aunque por su personalidad bulliciosa (especialmente cuando estaba ebrio, hoy creo que ya no bebe o muy poco) se ganaba censores negativos, a veces gratuitos e injustos. En realidad es una gran persona (como todo gran artista). Manuel Pásara es uno de mis amigos de San Marcos, también poseedor de una gran sensibilidad, aunque renuente a publicar sus escritos. Estudiábamos Literatura, y coincidimos en algunos cursos (a pesar de que éramos de distintas promociones). Llegamos a hacer una gran amistad, de la que de modo alguno puedo excluir a Verónica Polak, su compañera de toda la vida. Y, por asociación, no puedo dejar de mencionar a José Antonio Pásara y a su compañera Tania Otoya (viven actualmente en EEUU). Lo mismo puedo decir de Bruno Portuguez y de Fanny Palacios, pintores de un talento enorme, y de una personalidad muy singular, dentro de la modestia que caracteriza a toda la gente de valor. Y aquí es pertinente recordar a algunos amigos conocidos enla Red Internacional: Raúl Isman un incansable luchador argentino, profesor universitario y escritor de quilates, la revista digital REDACCIÓN POPULAR que dirige es realmente excepcional; Annalisa Melandri en Italia es una amiga que la tecnología mediática me ha regalado: con un espíritu solidario inigualable y un gran amor por Nuestramérica, es realmente un orgullo intercambiar comunicaciones con ella; y, por último, Cristina Castello, argentina de nacimiento y francesa de corazón (comparte domicilio en ambas naciones), una poeta valiosa y luchadora por las causas nobles del mundo. Es admirable su vitalidad y capacidad para la recepción, difusión y defensa de los más disímiles reclamos de los pobres del mundo. A todos ellos les reservo un lugar muy especial en el sitio donde pervive el cariño. También hay otros amigos entrañables (y que me disculpen los que omito): Vilma Aguilar, Oswaldo Reynoso, Roberto Reyes y María Ramos, Winston Orrillo, Jorge Luis Roncal, Felipe Torres y Mery Zúñiga, Tito Oyague y Naty Flores (radican en España), Tulio Ozejo y Zenobia Lapa, Ever Arrascue y Sonia Estrada, Carlos Ostolaza, Rosina Valcárcel… Lo malo de vivir en provincias es que te alejas de las grandes amistades que, por lo común, hay que decirlo, viven en Lima. Por eso procuro ir periódicamente, para capitalizarme y desprovincianizarme.

DEL AMOR  REAL Y DEL PLATÓNICO

Hoy, la amada real que llena todos mis días con su apabullante dedicación a lo nuestro es Teresa Yenque Coico, mi compañera de las dos últimas décadas (y hasta que la muerte nos separe, porque ni las peleas domésticas lo lograrán). Y en este rubro de los amores reales debo mencionar a mis dos sobrinos, Rodolfo y Milagros Berrospi Fernández: representantes de mi hermana enla Tierra, y escribo Tierra con mayúscula porque sus embajadas están en Chipre y en Miami, respectivamente. Mis amores platónicos son todas las mujeres de mis amigos a quienes, sin embargo, nunca he tocado ni tocaré con el pétalo de una rosa. Decir esto es un homenaje a ellas por bellas y valiosas como ellas solas. Las de carne y hueso, aquellas que estas manos acostumbradas a doblar fierros y amasar arcillas, a estrujar papeles ásperos y teclear letras sin cuento, tuvieron la dicha de recorrer sus diáfanas latitudes, no tienen nombres publicables. Sería pecar de vanidoso o de infidente. Y aunque no han sido muchas, las pocas que tuvieron la generosidad de permitirme ser su habitante insomne bien pueden estar seguras de que en ese instante supremo las amé como a ninguna otra. Porque cada quien tenía su propio fuego. Ahora en este invierno de los años y los daños, su cálida añoranza me sirve de rescoldo. Nada más.

Lima- Piura 13 julio de 2010.

 

 

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