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EL POETA EN EL ARCA de daniel lagares.

SUEÑO

a Carlos Urrutia

Mi sueño te corona de laureles Amigo del mar, del violín y de la historia

Somos polvo y cataratas Un pueblo acorralado Vencedor y vencido

La noche del mundo disipa las congojas ¿Hay otro árbol sigiloso?

Invariable, gema y fecundo

De tus ramas brota almíbar y nobles canciones milenarias

¿Quién enreda tu desajustada pureza?

Revelo tus ojos húmedos, mi Quijote Nuestro navío está sujeto con dos anclas de proa

Alejo las malas vibraciones y el mal viento Repentina antes de emprender el viaje

me desvanezco con cinco disparos.

Viernes, 4 octubre 2013.

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Cuento fantástico

HABITANTE DE LA NOCHE

Por Rosina Valcárcel

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Obra de Albert Joseph Pénot

El misterio se presentó como de costumbre al atardecer. Un grupo de latinoamericanos trotaban cerca del río Motagua, en Centroamérica, y súbito de un árbol frondoso saltaron una docena de murciélagos, la mayoría de los aventureros quedamos boquiabiertos. Los pecadores se alarmaron más y al llegarla noche prefirieron mantenerse despiertos orando.

Recordé el suceso del año 1966 en Sullana (Piura), tierra de mis ancestros. Íbamos andando contentos el ingenioso Eduardo, el agudo Juan Vicente y esta incauta gitana. Fue una tarde de octubre, estábamos muy cerca de la casa de los Requejo, en el instante menos esperado asomó una masa animal rozando nuestras cabezas. Pegué un grito de padre y señor mío. Casi desfallecí. Me explicaron que se trataba de un simple murciélago, y prestos me llevaron al hogar del amigo Requejo, donde sus familiares nos dieron de beber coctel de algarrobina,y luego café, acompañado de buñuelos de camote. No recuperé la calma pero me sentí acompañada.

Cuatro décadas después, a mediados del año 2011 estuve en Guatemala. La primera noche hacia las 7 p.m. sentí que mi tierna casa se escurría entre los dedos de mi mano derecha. La puerta con pestillo se movía, de golpe volvieron a aparecer aquellos animales con alas en las manos y revolotearon por la casa dejando un halo de consternación. Fuerte cosa es, me dije. El temor es ágil. Traté de espantarlos de formas colosales. Pero a menudo había uno que lograba meterse en el dormitorio. Justo llegaba a las once de la noche, merodeaba y se iba cual un fantasma. Me quitaba el sueño largas horas. Después aparecía una sombra, tal vez un ánima, a eso de las 4 o 5 de la mañana y amenazante daba vueltas alrededor de la habitación como si jugase a la ronda, hasta que temblorosa decidí hablarle en voz alta: “Quién eres, por qué me persigues, oraré por ti, déjame tranquila”. La bravura pesa como las piedras. Y, me puse la cobija sobre la cara, por si acaso, para no sentir su aletazo, así poder protegerme, respirar alivio y dormir un poco.

A continuación, muy ojerosa y pálida, opté por diversos métodos. Uno era dejar la luz prendida en la alcoba. Ello disminuía la posibilidad del ingreso del murciélago de obsidiana. No obstante, con luz su visita no era ocasional.
Tapé de diferentes maneras todos los accesos y ventanas a la casa, pero invariablemente tornaba uno. No sabía por qué las alas de los murciélagos tenían gran circulación sanguínea y un brillo raro.
Finalmente logré ubicar el sitio por donde se metía el habitante siniestro de la noche y lo cerré del todo.
Pero algunas noches sentía un espíritu caminar cerca, o quizá era el picotazo del predador o su aletazo sobre mi ventana para procurar entrar. No obstante, una vez logré que se fatigara tanto que desapareció del todo.

Cierto día mientras salía el sol resplandeciente, un canario jaspeado se acercó a la ventana, la arrimó con su piquito, leve tocó el vidrio, silbó y se fue en pos de la naturaleza viva. Antes se quedó unos minutos, quizá aguardando algún alimento, mas luego se fue ágilmente y se posó sobre plantas, mariposas y flores coloridas que rodean la huerta.

Hoy ha llegado una visita inesperada, es una vecina quien me invita a cenar, dudo un instante y luego acepto. Me alisto despacio, tomo unas frutas y las acomodo dentro de una cesta. A los treinta minutos ya estoy en la morada de Manuela Torres. Su casa es grande y sencilla, posee una tiendecita con yerbas medicinales y licores naturistas para todo tipo de enfermedad. Cenamos sopa de verduras  y pollo dorado con arroz y bebemos uno de sus licores. La plática fue amena, aunque me narró cuentos de su infancia algo pavorosos. Hacia las 10 de la noche me retiré agradecida y ansiosa.

Esa noche sucedió algo raro, denso, hubo sonidos nuevos, colores lejanos cubrían mi vivienda. Mas –pensé- como no hay acceso a los interiores, ya no pueden entrar.

Evoco el color gualdo de los canarios, su ligera melodía, su belleza diáfana. Sin embargo, no debo dejar abierta la ventana pues podrían reaparecer aquellos quirópteros.

Cuentan que los murciélagos están presentes en todos los continentes menos en la Antártida. Son los únicos mamíferos que se alimentan de insectos y frutas, capaces de volar. Por estas tierras, la tradición narra que el murciélago es un ratón, rata, o roedor al que le ha salido alas, pero no saben por qué, pero asimismo desarrollan un vital papel en la dispersión de semillas, muchas plantas tropicales dependen por completo de ellos. Lo que sí es cierto es que cuando enciendo la luz, totalmente, no llegan ni siquiera zancudos.

El lunes me quedé dormida antes de las doce de la noche. Había sido un día demasiado duro. Tuve dolor de cabeza, presión alta, taquicardia y pesadillas. Recibí una inaudita carta áspera y quedé muy afectada. Intuí que el diablo había entrado disfrazado. El infierno no tiene límites. Alcé una copa y brindé con Lucifer. Me desperté temprano, giré hacia la izquierda y sentí escalofríos. Bajo de la cama yacía una exótica mujer de piel canela, cabellos prietos, mordida, al parecer los dientes puntiagudos habían dejado huella en su cuello hermoso. A su lado, un murciélago azul la abrazaba, envenenado por la sangre de la muchacha.

Domingo-Lunes, 6-7 de octubre del 2013, Lima.

La Contradanza de Rosina:

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DE LOS HIJOS Y LOS ESPÍRITUS SANTOS

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Jorge Nájar.
Rosina Valcárcel ha vuelto a cometer poesía. Se me ocurre que comete poesía cotidianamente pues cuanto más comete más vive. Contradanza se llama su más reciente entrega. Y está poblada de tangos, la danza, para mis gustos, más cargada de restricciones y códigos. Y, sin embargo, hay aquí ese Tango 2 que es de antología precisamente por darle la contra a esas restricciones.
Contradanza es el libro es el más libre en sus formas y descodificado de todos los poemarios que ha publicado hasta ahora. Se abre con ese poema sublime dedicado al padre En busca de sus viejos ojos. Musicalmente tiene todas las sonoridades de un yaraví por la intensidad lírica, por el desgarramiento de la voz, por la forma, por todo, por los efectos sinestésicos: “Papá, ¿adónde vas? / —A buscar mis viejos ojos. / Y se va papá, / Vuelve en la noche, / Vuelve al día siguiente, / Y se vuelve a ir / Tras sus viejos ojos…”
A lo largo del libro, pasando de un poema a otro, la palabra del hablante lírico emerge en el nombre del padre, de los hijos y de los santos espíritus. A la búsqueda de un universo que esos ojos quisieron ver. Por eso, a lo largo de su palabra, brota todo un mundo difuso en las honduras del pasado. Más adelante y más atrás siempre estará presente la imagen del padre alcohólico buscándose en el naufragio ideológico. Pero sobre todo está el valor de describirlo en su hundimiento, en la “metamorfosis de su propia memoria”, en ese poema ejemplar de ejercicio de limpieza que es Mi padre un círculo rojo. El padre y la hija bebiendo aguardiente por la mañana cada quien sumido en sus singulares preocupaciones, cada quien  encasquetado dentro de sus armaduras, cada quien esgrimiendo dardos y escudos: “Naciste desierto, eres espejismo y te alejas bajo el sol”, dice la hablante lírica. “Se está acabando el pisco y aún no llegas al meollo”, responde el interlocutor. ¿Quién puede llegar al meollo en situaciones similares? Solo tiempo sabe develarlo: “Al caer el Muro de Berlín registra: / —“Qué dolor, y ni un solo disparo”.
La carga ideológica, para cuestionar los paradigmas del pasado, para evocarlos y ensalzarlos en otros, se va dando de varias maneras: ya sea por la selección de las personas aludidas, o bien por las referencias: Casona San Marcos, dioses andinos, hierbas, etc. En el nombre del padre, de la santa familia y de “santos” espíritus esta voz se levanta y, en contradanza, da testimonio de la lucha por la existencia. Ahí están los “santos” espíritus vencidos por la evolución de la historia. Y una alianza de memoria, melancolía y ciertos procedimientos del surrealismo, permiten que todo eso vuelva a emerger en un espacio difuso entre México, París y los jardines de Lima. “Yo soy la llovizna que calma tu dolor”, le dice a Odette. Y hasta ahí todo es normal. Y previsible. El amor al padre tan presente a lo largo no sólo de esta poesía sino también de su obra analítica y periodística. El amor a la madre. El amor a las hijas. El amor a quienes se identificaron con una causa justa y lucharon contra los molinos.
Sin embargo cuando de habla se contradanza yo siempre he visto a los campesinos burlándose de los bailes cortesanos, como una forma de dar la contra a lo que vino a alterar el runrún de épocas precedentes. Entendido así se puede pensar que el poemario de Rosina Valcárcel sea, tal vez, una forma de revelación y, al mismo tiempo, de dar la contra al desconsuelo provocado por las ilusiones engendradas en la búsqueda del destino feliz. Se podría incluso pensar que su escritura se corresponde con la idea de que la poesía corrige los errores de la historia tanto personales como sociales en medio de tantas tribulaciones.
Dentro de el espacio que la voz ha creado en este libro Carta surealista tal vez sea el poema más cimero del conjunto. La confesión de un amor imposible. Un tejido textual en el que aparecen y desaparecen los rasgos propios del surrealismo: El hombre en el corazón de la acción. Los sueños como motor de la historia, en contradicción con la Revolución y los bolcheviques. Por eso mismo presiento el entendimiento de la poesía como una muralla, la poesía como una exaltación dentro de esa muralla, como una hoguera interna nutrida con ilusiones, esperanzas, recuerdos, risas y lágrimas, fantasmas de la historia que se van diluyendo en el humo de la hoguera en la que nacieron.Contradanza, en esta versión, sería como una forma de dar la contra a la danza de las ideas convenidas, a las formas convenidas, a las imágenes convenidas.
Poesía de la memoria. Poesía de las formas. Poesía de la existencia.
Poesía que al mismo tiempo es vibrante condensación de Diario de Talismanes y de Aprendiz de maga, esos libros bomba publicados hace siete años, me parece.
Han cambiado las fórmulas. Ha cambiado los procedimientos. Ha permanecido la esencia: la agitación neuronal preocupada por el destino del país. En esa agitación el lector de poesía ahora también cohabita con los protagonistas: poetas, narradores, artistas plásticos, científicos y luchadores sociales, médicos, psicólogos, en el día a día, en la ebullición permanente, en la interrogación perpetua sobre el destino de la sociedad en la que llegaron y se hicieron al mundo.
En ese círculo ahora están más presente que nunca las hijas, la familia. Y, la verdad, en ese desfile de personajes y de voces, visto desde una distancia prudente, poco importa quiénes estén dentro o fuera del canon de la autora. Lo realmente importante es la marca ideológica y la combinatoria con la que ha conseguido plasmarlos.
París, 20 de mayo del 2013.

Un hombre libre /
MANUEL SCORZA
Rosina Valcárcel

Era cálido y tenía un humor ideal. Leía precoz, a pesar de su raíz humilde. De adolescente, tuvo la ilusión de poseer una Colección de Losada con cien títulos. Laboró meses y la obtuvo. Lloró y brindó con sus amigos. Cuando tenía 18 años la policía asaltó su casa y se lollevó revólver en mano bajo apariencia de peligroso conspirador. Pero fue unerror. Él, no era conspirador, ni revolucionario; simplemente estaba enamoradode Nora Seoane, y le había dedicado un poema de amor, que lanzó La Tribuna, el día en que el PAP sesublevó contra el Gobierno de Bustamante. Empero, quedó como aprista,y en la cárcel, pateado, e insultado cada vez que para expresar su inocencia ansiaba recitar su poema. Aquello lo tomó como adelanto de lo que le aguardaba por el agravio de amar y ser escritor. Luego, su familia y él tuvieron que vivir en el manicomio, ahí sus padres trabajaron como panaderos. Y conoció a Martín Adán. En San Marcos, con Willy Carnero Hoke, Gustavo Valcárcel y otros autores, integran Los Poetas del Pueblo. Rebeldes, los vates de la generación del 50 renunciaron al APRA. A los veinte años viajó exiliado a México. Ahí, de niña, oí a Manuel exclamar: Un Hombre Libre / ¡es más puro que el diamante! Scorza trabajó en una lavandería con otros deportados. Luego entró al periodismo, él y mi padre madrugaban los domingos, pues a menudo publicaban especiales con artículos suyos, que recortaban para ir a cobrar el lunes temprano. Con Luis de la Puente y papá, cocinaban platos marinos, entre chistes, entonaban valses y bebían ron Bacardí.
Vuelta a la patria, en los años 60 Gus y Manuel se embarcan en el proyecto Populibros Peruanos. A menudo, mi padre escogía las obras y Scorza lograba la financiación. Se editaron miles de ejemplares. Sin duda que Manuel tenía fino olfato fenicio. Papá tomaba «sus entuertos» como parte de las bromas scorzianas.
En Lima, en septiembre de 1966, el controvertido Jorge Luis Recavarren y su auxiliar Julio Ortega, quienes dirigían la Galería Cultura y Libertad, auspiciaron un primer encuentro de poetas jóvenes. Sin embargo, José María Arguedas y Manuel Scorza ofrecieron respaldo al grupo de escritores nuevos opositores, que organizamos paralelamente el 1er Congreso de Escritores Jóvenes (Antonio Cisneros, Raúl Vargas, Eduardo González Viaña, Juan Morillo, esta peregrina, entre varios). Descentralizamos el evento, fuimos a San Marcos, La Molina, la Universidad Nacional de Ingeniería, y, de yapa, nos beneficiamos con libros y una fiesta inolvidable. Scorza vivió en Paris varios años, después de que sus novelas las tradujeron al francés y al alemán. Residía en una casa cómoda en la rue Monge, cerca de la de Alfredo Bryce. Toqué su puerta, emocionada, era 1971. Me abrió efusivo el escritor. Bebimos vino y cenamos con su mujer. Charlamos de todo un poco: de Julio Ramón Ribeyro, de Carlos Calderón Fajardo; de sus amigos de Lima y de su nostalgia. Mientras el vino se iba consumiendo, sus bromas me llenaban el recuerdo de mi infancia. Y una lectura brotó de sus labios «contra el viento elpoeta nada puede». Y paseamos en su auto por el malecón del río Sena. Al Scorza que llegó a Europa y publicó novelas de buen calibre, se leconsideró de más mérito que al editor que estuvo en Lima después de México. Había renovado sus ideas políticas, su obra también creció en calidad. Posiblementese sintió en estos tiempos Hombre Libre y puro. Dejó huellas tanto de poeta como de narrador. Sin duda, no solo amó a las mujeres con quienes se enlazó y dedicó su Serenata, también a nuestro pueblo a quien le dedicó su gran narrativa, y, a sus amigos, en sus peleas y distancias sufría y le daba congoja. Al final César Calvo estuvo cercade él. Yo conocí en mi patria sólo rostros vacíos. Pero amó al Perú más que a un Partido. Un desastre se avecinaba. Tenía pánico de viajar en avióny murió envuelto en fuego purificador en Madrid el 27 de noviembre de 1983.

El Dominical, 25 de agosto del 2013

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Imágenes porque sí

(A Xavier Valcárcel)
 
xavier
¿Evocas el fulgor que titila en la niñez
Lejos de tu primera memoria?
Más allá de los colores que corren en tus imágenes
De su tonalidad intensa / del abrazo esperado veinte años
Ahí me miro, me extiendo, ahí no soy ajena al mundo
Ahí traduces en espacios y líneas nuestra mirada tímida
Ahí está la naturaleza viva, la materia humana visible
Trazando su historia inevitable en la página que es el paisaje
Tu caligrafía son nuestras huellas perdidas en el desierto
Ahí, estás tú, hermano Xavier, sobreviviente, caminando
Entre las calles de California y Lima, con Zonia y Valeri
En la arena de Piura contemplando luceros y el crepúsculo
Cuando la brisa del mar se retira sensual
Cerca de este momento Que no pasa Que nos envuelve y eleva
Ya no estás oculto, tus imágenes fluyen, levitan y nos llevan a cuevas remotas
Más acá de este pinche poema que me despierta entre luciérnagas oscuras
En el teatro de una batalla perdurable
Rosina Valcárcel
Miraflores, 28 de Mayo de 2013